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Desde bien pequeños

La educación afectivo-sexual empieza cuando los hijos son pequeños.Antes incluso de que ellos pregunten, los padres pueden enseñarles a entender lo que diferencia a unos de otros a nivel biológico. Nombrar las partes del cuerpo durante el baño puede ser una manera sencilla de empezar.
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Amor de los padres

Conocer la historia de sus padres puede ayudar a entender a los niños que las cosas más importantes en la vida requieren tiempo y espera. Esto supone ir contra corriente en un contexto en el que las relaciones de pareja a menudo se viven con muchas prisas. Precísamente por eso, es enriquecedor que tengan este tipo de información.
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Respeto

Educar en el respeto a estas diferencias es fundamental.  El respeto debe ser hacia uno mismo y hacia los demás. En este sentido lo que más les ayudará a ser respetuosos es crecer en un entorno en el que los conflictos se resuelvan con educación, no con agresividad y en el que los adultos, sean hombres o mujeres estén en un plano de igualdad
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Confianza

Cuando en casa hay un clima de confianza para poder hablar sobre cualquier tema, los niños crecen sabiendo que pueden acudir a los padres ante cualquier duda o curiosidad que tengan. La información que obtengan de los padres siempre será mejor que la que encuentren en el patio del colegio, en una reunión de amigos, o la que les llegue a través de Whatsapp.
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Con los amigos

Estar atentos a las relaciones que los niños tienen con sus amigos. Si un menor se muestra seguro defendiendo sus gustos, opiniones y emociones, cuando crezca, probablemente será capaz de frenar una situación en la que alguien intente forzarle a hacer algo que no desea.
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