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Abadía de la Santísima Trinidad en Fécamp (Francia)
Según la tradición gnóstica, Nicodemo, que acompañó a José de Arimatea durante el descenso de Jesús de la Cruz, recogió la sangre de Cristo en dos redomas y luego las escondió en una higuera antes de arrojarlas al mar para verlas pronto encalladas en la costa francesa. Otros dicen que estas gotas de sangre habrían transitado a Francia gracias a las Cruzadas. El descubrimiento de la reliquia está en el origen de la construcción de la abadía de Fécamp en 658. Las ampollas se guardan en un relicario de cobre realizado en el siglo XIX y encerrado en un tabernáculo de mármol del siglo XVI, realizado por el escultor genovés Girolamo Viscardo con escenas de la Crucifixión y la Resurrección.
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