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Mejorará el clima del planeta

El aire puro que se respira en las ciudades es un valor que no se querrá perder en el futuro. Y dado las sacudidas que las energías de origen orgánico –que son las que contaminan más con CO2—han evidenciado en sus precios y cotizaciones durante la pandemia, no todo serán energías como el carbón y el petróleo en el futuro. Los precios de estas energías han caído a mínimos históricos y muchos países productores no podrán superar la bajada de precios y deberán cerrar no pocos pozos o industrias extractivas. La investigación irá hacia energías alternativas o de otro tipo que podrán competir con las de origen orgánico.
2/10

Una mayor valoración de la familia.

En este confinamiento los padres han conocido mejor a los hijos y los hijos a los padres, y los esposos entre sí. Se ha constatado el valor que tiene la maternidad, la paternidad y la filiación, así como el cariño hacia los abuelos. ¡Cómo añoraban los nietos a sus abuelos y los abuelos a sus nietos!
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Más control del gasto

El mundo en general, pero los países más ricos en particular saldrán más pobres después de la pandemia, pues las previsiones son las caídas en negativo este año de la producción mundial. En los presupuestos de los estados, habrá más inversión en salud y ciencia frente a los gastos militares, los beneficios financieros y los beneficios fiscales de los estados. Habrá más control del gasto en favor del gasto social: clima, calidad y seguridad del trabajo, aumento del gasto sanitario y una mayor previsión de las pandemias y catástrofes naturales.
4/10

Más religiosidad

- Aumentará –ya ha aumentado durante el confinamiento—la religiosidad de las personas. Cuando la ciencia ha enseñado sus límites en la pandemia, queda Dios, quedan la fe, la esperanza y el amor divinos.
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Investigación y oferta digital

En el aspecto económico también mejorará toda la investigación y oferta digital, de modo que se incrementará el teletrabajo (puede ocupar un 25 o 30 por 100 del total), con lo que habrá más conciliación familiar, otro modo de gestionar la empresa y se acortarán las reuniones a veces interminables de ejecutivos, etc. Se va a acelerar la digitalización.
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Más higiene

Los habitantes del planeta Tierra tendrán más cuidado en la higiene personal para no contagiarse de infecciones. Además, la higiene se extenderá también a las viviendas, los locales de negocio (desde supermercados hasta los bares y restaurante), los lugares de trabajo y también mejorarán los productos alimenticios en su calidad y su ecología. La prevención y la seguridad van a premiar sobre los conceptos económicos.
7/10

Habrá un mayor y mejor trato y amor hacia los ancianos

Habrá un mayor y mejor trato y amor hacia los ancianos, los más castigados por el Covid-19, por la escasa atención sanitaria que han tenido hasta ahora las residencias de la tercera edad. Ha sido con mucho el sector más castigado del coronavirus. Nuevas residencias, nueva gestión y mejor sanidad. Se alejarán las leyes de eutanasia que provocan artificialmente el fin de la vida.
8/10

Vecinos

Se valorará más a los vecinos, porque si hemos necesitado la ayuda de alguien la hemos obtenido de las personas más cercanas, la de los vecinos. En las ciudades muchos vecinos de la misma escalera nunca habían hablado entre sí, más que en un brevísimo saludo en el ascensor.
9/10

Menos caprichos

El turismo, el comercio, la agricultura y muchas otras actividades van a tener como principio lo que está más cerca, la proximidad, y se prevé que van a disminuir –no que se vayan a eliminar ni mucho menos—los caprichos, lo superfluo, lo excesivo, frente a preferir lo sobrio, lo sencillo, lo necesario, pero con calidad.
10/10

Más solidaridad

Va a incrementarse la solidaridad y la protección, la hermandad y la concordia, tanto individual como colectiva, las ONG, los servicios de voluntariado, el servicio a los demás, sobre todo a los más desprotegidos.

Hay muchas más cosas que serían dignas de citar, pero las 10 anteriores son las que van a marcar una dirección muy importante en la vida personal, social y de los pueblos, tanto en la política, como en la economía, la cultura y la religión.