1/12

Fuerza interior

Hay un poder interior que puede intuirse en las manos de Akiko, en su sonrisa, su voz, su mirada, en toda su persona.
2/12

Un lugar privilegiado como hogar

Desde el año 2012, vive en el Monasterio del Buen Pastor, en la turística localidad vasca de Zarautz.
3/12

Dios en el centro

7 horas de las 24 que tiene el día las dedica a la oración.
4/12

"Sólo Dios basta"

"Nuestra misión es alabar a Dios en todo momento y traslucir la alegría de amar a Dios sobre todas las cosas", dice la comunidad de carmelitas de Zarautz.
5/12

Y la misión viene de una llamada irresistible

La vocación es como un obús que tarde o temprano te alcanza y del que ya no puedes escapar si lo que quieres es cumplir con la voluntad de Dios”, explica Akiko con una sonrisa.
6/12

Juntas

La de Zarautz es una de esas pequeñas comunidades de mujeres -soñada por santa Teresa de Ávila- que amándose mucho siguen a Cristo viviendo el Evangelio, imitando sus virtudes y sirviendo al mundo entero con una vida hecha plegaria.
7/12

¿Quieres conocerlas?

Puedes visitarlas en el locutorio de 10h a 12 y de 16:30 a 18:30h, celebrar con ellas la misa cada día a las 8:30h, rezar la Coronilla a la Divina Misericordia los miércoles a las 17h y adorar a Jesús en la Eucaristía cada primer viernes de mes a las 21h.
8/12

Tradición milenaria

Este monasterio de Guipúzcoa  fue fundado en el año 1906 por las carmelitas de Burdeos y desde entonces las monjas de clausura ofrecen un testimonio de oración abierta al mundo por todas sus necesidades.
9/12

Monja albañil

Las tareas cotidianas de Akiko incluyen hasta trabajos de albañilería… ¡con maza y casco de obra incluidos!
10/12

Mantenimiento físico y espiritual

Las mismas carmelitas se ocupan de algunas tareas de mantenimiento del antiguo monasterio: “Muchas veces no encontramos quien nos haga estos trabajos, así que con un poco de orientación los hacemos nosotras”.
11/12

Libertad

Tras las rejas del monasterio de clausura de Arautz, “me siento la mujer más libre del mundo”
12/12

Y sobre todo, amor

Dios nos ama hasta el infinito, dice Akiko, y espera paciente a que le digamos un ‘Sí’ sin reservas, nos da toda la libertad del mundo, pero, añade, "la llave de tu corazón solo la tienes tú, ni siquiera la tiene Dios”.