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Tener confianza en la vida
La palabra confianza proviene del latín, de con y fide, es decir, con fe. La confianza es, pues, un acto de fe. Consiste en creer en el prójimo y en la vida, como un niño que concede una confianza absoluta a sus padres. Cultivar esta actitud es intentar amar la vida tal y como se presenta, con sus altos y sus bajos, sus alegrías y tristezas. Tener confianza no es algo innato, sino que es una cuestión de condicionamiento, de educación, aunque también depende de las experiencias vividas. Sin embargo, aproximarse a esta reconciliación profunda con la vida vale la pena. Esto implica apostar por tener confianza en los demás, en la vida, en Dios. Igual que cuando se tiene confianza en un hijo porque creemos y esperamos que prospere. O que tener fe en Dios, que implica tener confianza en el camino que ha elegido para nosotros. “Feliz el que pone en el Señor toda su confianza” (Salmos 40,5).
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