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Saborear los instantes cotidianos
A menudo, la alegría se manifiesta gracias a una experiencia sensorial. Cada cual habrá experimentado en su vida esta experiencia extraordinaria, como al contemplar la belleza del mar, la bóveda celeste una noche de verano o la inmensidad de un bosque, una belleza que maravilla a veces incluso hasta las lágrimas. Para vivir esta dicha, es esencial llevar nuestra atención hacia lo que nos transmiten nuestros sentidos, aquí y ahora, y saborear los instantes de la vida cotidiana. “Saborear” y “saber”: estos dos verbos tienen el mismo origen latino que evoca al gusto, a la acción de gustar o al hecho de tener un buen gusto. Saborear es sujetar el instante, paladear el presente, prestar una atención consciente al momento. Es fijar una imagen estática sobre el detalle de ese instante para permanecer en y hacer durar el sentimiento de maravilla.
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