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Lo vi justo antes de llegar a caja y solo costaba...

Pegados a las cajas suelen estar productos de pocos euros o dólares. Accesorios para el pelo, pulseras del Nepal, pañuelos. Cosas de las que puedes prescindir (y es que en casa tienes ya como 27 de la misma especie), pero otra vez la Neurociencia habla de ti: estás en pleno subidón emocional así que, aunque fuera verano, si te pusieran delante unos guantes de borreguillo también es posible que los compraras.

Además, ocurre que este tipo de accesorios suele venir en variedad de colores, así que es posible que acabes comprando el lote... ¿o a ti no te ha pasado? Este porque combina con eso, este porque combinaría con lo otro...

La Neurociencia dice que no has parpadeado en todo el recorrido porque querías devorarlo todo con la mirada, pero en el momento de pagar, ahí el parpadeo se retoma porque empiezas a discurrir: ves la tira de papel que te da la cajera, miras la cifra del total y piensas que cómo es posible. Pero como hay cola esperando para pagar, renuncias a revisar (o sea, recortar) las compras y te quedas con todo lo acumulado. Con las pulseras y accesorios de pelo, ocurre como con las velas y los mugs de souvenir: al llegar a casa rondarán tres días por la mesilla de noche y finalmente irán a un cajón.
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Así voy a la última

Ojo, a veces los saldos son como la noche de los muertos vivientes. Las marcas resucitan las prendas no de este año sino de todo lo acumulado en lo que va de siglo. Reaparecen cosas que ya son anticuadas, aunque ahí tienen el encanto de un buen escaparate, una luz y -aparentemente- un buen precio. Luego tú, si sales a la calle con eso, deberás explicar que te has pasado al "vintage" y no es plan.

 

 

 

 

Ojo, a veces los saldos son como la noche de los muertos vivientes. Las marcas resucitan las prendas no de este año sino de todo lo acumulado en lo que va de siglo. Reaparecen cosas que ya son anticuadas, aunque ahí tienen el encanto de un buen escaparate, una luz y -aparentemente- un buen precio. Luego tú, si sales a la calle con eso, deberás explicar que te has pasado al "vintage" y no es plan.
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¿Cómo no voy a quedarme esto? ¡Me ahorro el 50%!

Aquí vamos a hacer un máster en Matemáticas. No es que tú ahorres, es que ellos ganaban el doble al comienzo de la temporada. De hecho, los negocios de moda suelen calcular en torno a un 60 por ciento sobre el precio de coste a la hora de etiquetar el producto cuando se pone a la venta por primera vez. Digamos que las rebajas ya están en la mente del vendedor desde el primer momento, porque forman parte de la campaña de venta.
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No me cabe, pero adelgazaré

Has divisado una falda ideal. O una chaqueta divina. Te la pruebas y, vaya, la cremallera no cierra. Te acuerdas de todos los MacDonald's que nunca se debieron cruzar en tu camino, pero ahora ya es tarde. Si es un vaquero, te contorsionas pero no acabas de cerrar la cintura. Comienzas a mirar si el botón se podría desplazar. Luego ves que es un problema de cadera en su conjunto, pero aquella chaqueta, falda (o lo que sea) está llamada a marcharse contigo y no estás dispuesta a ceder. Así que decides que habrá Plan B: "Voy a adelgazar y me entrará. Mañana empiezo régimen".  Bueno, no digo que no, pero yo de ti iría pensando en qué amiga estará feliz cuando el año que viene le regales esa prenda, porque no solo no has perdido peso sino que has puesto 200 gramos más. ¡Vas a quedar muy bien con ella porque se la regalarás con etiqueta!
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¡Solo yo he visto esta prenda!

Entre un montón de prendas, pongo el ojo en una que es monísima y cuesta... casi nada. ¿Será posible? Fíjate, varios días ya de rebajas pero solo yo la he descubierto. Por supuesto, voy y me la quedo. Ups, antes comprueba que no tenga taras. O que la etiqueta marca la talla real de la prenda y no hay error. Revisa también que tenga todos los botones, que no haya ninguna mancha en el cuello o que la tela no tenga algún desperfecto. No quiero ser aguafiestas, pero también puede ser que solo la hayas visto tú porque acaban de ponerla en el mostrador... ¡y mañana saquen otras cien igual! Recuerda que las rebajas son movimiento, todo menos estáticas, así que las empleadas de la tienda no dejan de reponer prendas contínuamente.
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Por este precio, me compro 2

Vale, entonces te habrás gastado el doble. ¿Y realmente necesitabas eso? A no ser que sea un básico (camiseta blanca o negra, por ejemplo), no te lo recomiendo. Y menos si son zapatillas de deporte, sandalias, havaianas, ropa estampada o del color de temporada. El año que viene no estará de moda y tú, con cara de Bridget Jones, arrastrarás eso ¡el doble de tiempo!
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La he "descubierto" en esa esquina, nadie la había visto

Ahí es donde piensas que tienes ojo telescópico y que ves más que el resto, ¿a que sí? Igual es bueno que sepas que existe la Neurociencia, que ha estudiado los movimientos del comprador en tienda: adónde alcanza su mirada, si deja de parpadear por el interés en captar todo lo que hay alrededor, a qué altura deben estar las prendas para que se llegue a ellas con facilidad... Incluso hay empresas dedicadas a fabricar olores para tiendas. Anota: cuando tú vas, "ellos" vuelven.
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Me ha costado x, pero costaba 200 euros (dólares) más

 

Nos encanta preguntar cuánto costaba eso de inicio y nos regocijamos cuando nos dicen el precio de partida. Ojo, aunque la cifra de ahorro es enorme, pon en marcha la calculadora/valoradora mental para saber si realmente lo que vas a pagar es barato.
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En 20 minutos compré un montón de cosas

 

Uy, enciende las alarmas. ¿Has comprobado el tejido? Quizá hay que lavar en tintorería. O es una prenda de invierno pero con el aire acondicionado de la tienda no nos dimos cuenta. Llegas a casa y ves que es una blusa de manga corta pero con tejido sintético/plasticoso de los que básicamente da calor. Ahora tocará achicharrarse o esperar tres meses, y entonces no habrá otro remedio más que ir ¡a por la compra de una chaqueta!.
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