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La ropa de cama, ¿dónde te imaginas?

Si no dispones de espacio en el armario ni tu cama permite almacenaje debajo, puedes guardar la ropa de cama entre el somier y el colchón. No ocupa espacio, nosotros mismos nos encargamos de mantenerla bien planchada al dormir sobre el colchón y siempre la tienes a mano. Asegúrate de que las sábanas están bien dobladas y listo.
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Útiles de limpieza a mano

Para que a diario podamos ir manteniendo la limpieza, es importante disponer de algunos útiles sin que haya necesidad de ir a buscarlos a otra parte de la casa. En el baño, por ejemplo, conviene tener una bayeta que recoja el agua de la ducha y seque la mampara (para que no quede la cal incrustada).

Si colocas un limpiacristales y un trapito, de vez en cuando podrás repasar las salpicaduras del espejo.

Para el váter, coloca cerca un desinfectante (jabón o lejía, siempre que no quede al alcance de los niños) y una bayeta exclusivamente para esta tarea.

En la cocina, una bayeta te ayudará a limpiar el mármol, la campana extractora de humos, los azulejos o las puertas de los armarios. Puedes emplear el lavavajillas (para fregar los platos a mano) u otro jabón si lo prefieres.

En la cocina conviene tener una escoba y un recogedor para dejarla bien recogida después de cada comida.
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Los "polvos mágicos" del bicarbonato

El bicarbonato hace milagros. Si quieres que tus ollas y sartenes queden sin rastro de alimentos quemados, solo tienes que mezclar una taza de vinagre, una de agua caliente y dos cucharadas de bicarbonato. Deja el objeto un rato en remojo y luego pasa el estropajo de acero. Verás como la suciedad sale con más facilidad y sin necesidad de rascar tanto.

El bicarbonato también sirve para limpiar alfombras y tapicerías: espolvorea la superficie con bicarbonato y espera 15 minutos para que actúe. A continuación, pasa la aspiradora o un cepillo.

En el caso de que tengas objetos de plata o joyas, puedes limpiarlas poniéndolas en remojo con agua y una cucharada de bicarbonato.
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Ventilación diaria

Conviene ventilar cada día la casa, en especial los dormitorios. Con unos 10-15 minutos bastará, dependiendo de las condiciones climatológicas del exterior. Ventila las sábanas antes de hacer la cama.

Abre las ventanas y procura generar una mínima corriente de aire. Debes evitar portazos o rotura de cristales, así que sujeta las puertas.

Después de una reunión familiar, ventila el comedor o el salón. Y después de usar el baño, procura que este quede listo para la siguiente persona que lo usará. Te puede ayudar un ambientador o sencillamente encender un fósforo.

Si friegas el suelo con agua y un chorrito de limón, este dará buen olor al ambiente general.
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Abrir las ventanas y dejar que pase aire fresco renueva el ambiente.

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Buen olor en el armario

Los armarios merecen atención especial. Cada noche, antes de guardar la ropa usada, deja que se ventile o directamente colócala en el espacio de ropa para lavar.

En el armario, puedes colocar una bolsita de lavanda, de piel de manzana seca o un ramito de canela.

Es conveniente mover las prendas y airearlas. Si no vas a usarlas hasta la temporada siguiente, guárdalas en fundas de plástico o tela con una bolita de alcanfor contra la polilla o barritas de madera de cedro, que las ahuyenta de forma natural y no deja olor en la ropa.

Ten en cuenta que los zapatos no deben estar en contacto con la ropa. Es mejor que uses un armario zapatero o un espacio aislado en el propio armario.
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Un toque de lavanda da muy buen olor al armario de la ropa.

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¿Humedad en el baño? Solucionado

No siempre es fácil conseguir que el baño de nuestra casa tenga ventilación exterior. Si no hay ventanas o respiradero que se active con el interruptor de la luz, todavía queda el sistema de la abuela.

Solo tienes que colocar un recipiente con tiza, arroz o carbón vegetal. Son tres materiales que absorben la humedad del ambiente y, colocados con gracia, servirán como decoración.
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Las patatas 

Una patata es una perfecta aliada de la limpieza barata y eficaz en la casa.

En el caso de los hornos, la limpieza suele ser fatigosa. Pero las patatas pueden ayudarnos: pon pieles de patata en una bandeja del horno y caliéntalas. El vapor que desprenden reblandece lo que hay de sucio en las paredes. Así, con una bayeta y agua caliente tendrás mejores resultados al frotar.

Para limpiar los espejos, nos vendrá muy bien frotar la superficie de cristal con una patata y a continuación pasar un trapo con agua y vinagre.

Algo similar podemos hacer en el caso de los azulejos: coloca una patata en agua, ponla al fuego y llévala a ebullición. Luego utiliza el caldo para limpiar.
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El acero inoxidable

Las superficies de acero inoxidable tienen muchas ventajas ya que resisten fuertes temperaturas y son ignífugas. Sin embargo, es muy fácil que queden las huellas o los restos de la cal del agua.

Para limpiar las superficies y los electrodomésticos que tengan este acabado, podemos emplear alcohol de quemar y agua. Así quedarán relucientes.
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Fácil y barato

Los trucos de la abuela son fáciles de aplicar y muy económicos. Además, todos en casa pueden aplicarlos y así resulta mucho más agradable mantener limpio el hogar.