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No se dejen engañar nunca por el demonio callando por vergüenza algún pecado en la confesión. Yo les aseguro, jóvenes muy amados, que mi mano tiembla al trazar estos renglones ante el solo pensamiento de que gran número de cristianos se pierden eternamente por no haber declarado con sinceridad sus pecados en la confesión  (San Juan Bosco).
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