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La Santísima Virgen de Guadalupe se apareció a San Juan Diego, quien tenía prisa porque su tío Juan Bernardino estaba gravemente enfermo y no quería perder tiempo para llevarle al sacerdote.  Ella le dijo: "Oye y ten por entendido hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón. ¿No estoy aquí que soy tu madre?  ¿No estás bajo mi sombra? ¿no soy yo tu salud?" Roguémosle por la nuestra, también.
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© Mónica Muñoz - Nuestra Señora de Guadalupe