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Santa Águeda o Ágata, vivió en el siglo III.  Se negó a casarse con el procónsul Quinzano porque estaba consagrada a Cristo.  Fue torturada y le cortaron los senos con unas pinzas.  San Pedro y un ángel curaron sus heridas, sin embargo, murió arrojada sobre carbones al rojo vivo.  Intercede por las enfermas de cáncer de mama.
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