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Dejar las cosas en cualquier sitio.
Es muy cómodo que al llegar a casa dejemos la chaqueta y los zapatos en cualquier lugar, pero no es práctico. Alguien deberá recogerlos luego. Si dejas las cosas tiradas por ahí, generas trabajo de más. Es preferible adquirir el pequeño hábito de dejar las cosas en su sitio conforme acabamos de usarlas: la manta del sofá, un suéter, la ropa que vamos a echar a lavar. Crea los recorridos mínimos: armario, cesta de la ropa sucia, lavadora. No dejes ropa en otro lugar (excepto para ventilar por la noche una prenda que has usado). En el baño, lo mismo: no dejes toallas en el suelo cuando acabes de ducharte. Cuélgala para que se seque o échala a lavar.
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