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7. En Argentina, su festividad es la segunda en importancia, después de la fiesta de la Virgen de Luján, patrona del país. Cada 7 de agosto miles de personas acuden a visitar al santo en las parroquias dedicadas a él. En Buenos aires, semanas antes de su fiesta, centenares de personas duermen en carpas, para ser los primeros en agradecer los favores logrados o pedir por su intercesión que no falte el trabajo.
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© ALEJANDRO PAGNI / AFP