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3. Otro milagro recuerda a San Cayetano cuando fue al altar y dando unos golpecitos en la puerta del Sagrario donde estaban las Santas Hostias, le dijo con toda confianza: “Jesús amado, te recuerdo que no tenemos hoy nada para comer”. Al poco rato llegaron unas mulas trayendo muy buena cantidad de provisiones.
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© Catedrales e Iglesias-(CC BY 2.0)