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"Baja la cabeza y discúlpate cuando haces algo mal "

La humildad cuesta. Admitir que te equivocaste con aquellos que necesitan oírlo demuestra que valoras la honestidad por encima del orgullo propio. Esto nivela el campo de juego, demostrando que no crees ser demasiado superior como para mostrarte emocionalmente vulnerable: un rasgo muy humano que parece faltar en el mundo de hoy.

“Me aseguro de disculparme con mis hijos cuando me equivoco. Desde pequeños les he enseñado a ofrecer una buena disculpa en lugar del habitual ‘lo siento’. Sin embargo, quería asegurarme de que, como madre, estaba dispuesta a ser humilde y admitirlo cuando he metido la pata. No siempre es fácil, pero ha sido una forma importante de mantener su confianza en mí”. — Ashley, 43 años, madre de dos hijos. Crofton (Maryland, EE.UU.)

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