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Higos

Si bien Jesús habría comido varias frutas y verduras, seguramente habría tenido una inclinación hacia los higos jugosos, ya que se molestó notablemente en Marcos 11, 12-14 cuando fue a recoger un higo de un árbol y descubrió que no había ninguno. Gran fuente de calcio y potasio, los higos son buenos para la presión arterial y los huesos fuertes.
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Sardinas

La pesca es un tema recurrente en toda la Biblia, y el pescado es una fuente principal de proteínas para Jesús y sus seguidores. Las sardinas en particular son populares en la cocina de Medio Oriente, y sus beneficios para la salud son numerosos: están llenas de Omega-3 que ayuda a mejorar el estado de ánimo, y también proporciona vitaminas y proteínas esenciales.
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Miel

La miel era un ingrediente clave en la dieta de Juan el Bautista según los Evangelios, por lo que es probable que Jesús también la hubiera comido, ya que era la forma principal de endulzar los alimentos. Llena de antioxidantes que pueden ayudar a reducir las enfermedades cardíacas y proteger contra el cáncer, se cree que el néctar dulce en su estado crudo también ayuda a reducir la presión sanguínea y posiblemente incluso a evitar las alergias.
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Cordero

Descrito como el Cordero de Dios, Jesús habría comido cordero ya que era una elección popular de carne en su tiempo. A veces servido en un guiso con otras verduras, el cordero es una carne roja más saludable que las demás, con una impresionante porción de vitaminas y minerales.
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Olivas

El Monte de los Olivos se menciona en todo el Nuevo Testamento, y es donde Jesús ascendió al cielo. Las aceitunas son comunes a la dieta mediterránea y se cree que el aceite de oliva era fundamental para la mayoría de las comidas. Con las grasas monoinsaturadas saludables presentes en el aceite, es una opción mucho más saludable que la mayoría de los tipos de aceites.
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Pan

Si bien no es excelente para aquellos que siguen una dieta libre de gluten, el pan era un alimento común en todas las mesas en los días de Jesús. El pan de cebada era particularmente popular y es el protagonista de la multiplicación de los panes (Juan 6, 9). El pan de cebada también se procesa menos que otros panes, con niveles más altos de vitaminas, minerales y fibra.
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Vino

Puede que no pensemos en el vino como un alimento, ¡pero sería mejor si lo hiciéramos! Ciertamente es un acompañamiento perfecto para muchas comidas, y después de todo se convierte en la Sangre de Cristo en el altar en cada Misa. El vino es clave para muchas historias del Evangelio, desde la boda en Caná hasta la Última Cena. Está lleno de antioxidantes que, según los informes, ayudan a prevenir el cáncer, y también tiene nutrientes que benefician al corazón.