2 / 6
Sebastián Valfrè (1629-1710)
Parecía seguro y agradable, pero sus escritos cuentan otra historia: estaba aterrorizado. Estaba asustado de que fuera inválido para ser un cura predicador, y por culpa de eso empezó a estar asustado de Dios. Aun así seguía rezando, aunque a veces era agónico. Celebraba misas, oía confesiones, predicaba el evangelio, todo mientras luchaba con la ansiedad. Y eso es lo que le puso en el camino de la santidad. De muchas formas, Valfrè era más que un remarcable cura. Pero ser un sacerdote corriente en medio de la duda, la angustia y el terror (lo que nos parece probable que haya sido un trastorno de ansiedad) es casi un milagro.
+

© PUblic domain