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La obra recibió un brutal ataque El 21 de mayo de 1972 la imagen sufrió un atentado cuando un geólogo australiano de origen húngaro, llamado Laszlo Toth, golpeó en apenas unos pocos segundos el rostro y uno de los brazos de la Virgen con un martillo en quince ocasiones, mientras gritaba “¡Yo soy Jesucristo, resucitado de entre los muertos!”; rápidamente fue reducido y detenido. Estuvo recluido en un asilo italiano hasta el 9 de febrero de 1975, cuando fue repatriado a Australia. Desde entonces, La Piedad está protegida por una pared especial de vidrio a prueba de balas.
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