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1. Evitar el egoísmo.

Existe un amor natural a uno mismo, pero el egoísmo es una hipertrofia de ese amor. El egoísmo "lleva a pensar, sentir y comportarse en servicio del propio interés, y a utilizar a los demás como medios para lograr ese interés egocéntrico", explica el doctor Sarráis.

Detalles en los que se nota el egoísmo son, por ejemplo: insistir en que se viva el horario que tú prefieres, que se vean tus programas de televisión, que programéis viajes o excursiones adonde tu quieres, que los gastos de la casa se enfoquen a tus objetivos personales, que se haga lo que tú quieres sin consultar a tu pareja, o que se vete la relación con personas que a ti no te gustan.
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2. Mantener la admiración mutua.

"Esa fuerza nos lleva a querer estar con esa persona, a tratarla con mimo, a admirar lo bueno, lo bueno, lo auténtico y lo valioso que hay en ella".

El doctor Sarráis sugiere que hay que luchar por seguir admirando siempre a la pareja pero también para facilitar que la otra persona nos admire. Entre otros ejemplos, propone que hay que cuidar la higiene; la corrección en el vestir, en el hablar y en el trato social; la elegancia...

Sobre todo, insiste en que hay que cuidar la calidad interior para hacer que la pareja nos admire. Eso implica esforzarse en vivir las virtudes: el orden, la laboriosidad, la sinceridad, la sencillez, etc.
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Practicar una buena comunicación.

Esto implica "satisfacer la necesidad psicológica de una adecuada comunicación intelectual, afectiva y sensorial entre los esposos".

Por ejemplo, hay que reforzar el cariño porque cuando este se apaga, "se apaga el acuerdo en las ideas y surgen las discusiones".

El diálogo entre los esposos, dice el doctor Sarráis, "es una necesidad de la propia naturaleza humana racional pero es, sobre todo, una consecuencia del cariño mutuo, pues el amor es comunicativo".
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Compartir grandes e ilusionantes proyectos.

"La lucha por lograr un proyecto común une mucho a las personas y, logicamente, a los esposos. Cuanto más grande y noble sea el proyecto, más fuerte será el vínculo que los une".

Uno de los más grandes proyectos que una persona puede tener en la vida es "dar la vida a otros seres humanos y educarlos para la madurez y la felicidad", dice el doctor Sarráis. De ahí que los hijos unan mucho a los padres. Pero antes un matrimonio ha de recordar que los primeros son ellos mismos.

También es importante querer ser unos buenos educadores: no basta con traer hijos al mundo de cualquier manera, sino que hay que prepararlos para que sean maduros psicológicamente y eso es una gran tarea que implica formarse para ello.
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Hacer del hogar un lugar agradable.

El doctor Sarráis asegura que este punto es "muy importante". Para lograr la felicidad, hay que esmerarse en hacer de la casa "un remanso de paz y tranquilidad, un lugar donde se recuperan las fuerzas físicas, morales, afectovas y espirituales para salir al mundo a luchar por lograr grandes metas, que producen gran satisfacción personal y felicidad".

¿Cómo se logra eso? Fomentando, por ejemplo, los deseos de llegar a casa, de estar en casa, de dedicar tiempo a la casa y de hacer arreglos materiales o mejoras en la decoración para que sea más cómoda y confortable.
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6. Cuidar la salud física: mens sana in corpore sano.

Según el doctor Sarráis, el cuidado de la salud debe procurarse porque "cuando estamos físicamente bien, toda nuestra persona está bien y en mejores condiciones para desempeñar nuestro papel de buenos esposos, buenos padres, buenos trabajadores buenos amigos y buenos ciudadanos".

Eso implica tener hábitos arraigados que lleven a una vida sana, desde dormir entre 7 y 8 horas diarias a trabajar con serenidad.