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Con los guantes puestos
María Antonieta, la reina de Francia, decía -con mucha razón- que las manos son las grandes delatoras de la edad de una mujer. Por eso ella cuidaba muchísimo las suyas y uno de sus trucos era humectarlas con aceite de almendras, cera y agua de rosas en las noches y, posteriormente, se colocaba guantes y dormía con ellos puestos. Hoy en día puedes hacer lo mismo con tus manos y, por qué no, hasta con tus pies con unos simples calcetines (sobre todo si sufres de talones agrietados, si eres constante, verás la diferencia).
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