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Las quimeras fueron añadidas por Viollet-le-Duc
Son elementos estrella del monumento y los encontramos en buen número de postales. Sin embargo, las quimeras que dominan ferozmente la capital francesa solo datan del siglo XIX, a diferencia de las gárgolas, que terminan los canalones y que datan de la época de la construcción de la iglesia. En plena obra de restauración, Viollet-le-Duc decidió añadir estos seres diabólicos en un deseo de recrear la atmósfera fantástica de la Edad Media, tal y como la percibían en el siglo XIX. Cómodamente instaladas en lo alto de la catedral, estas criaturas monstruosas parecen contemplar con embeleso la ciudad bajo sus pies.
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