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Papa Julio II y Miguel Ángel

En 1505 papa Julio II, hice venir a Miguel Ángel desde Florencia a Roma, para encargarle su futura tumba que debía ser un mausoleo monumental.
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San Pietro in Vincoli

El monumental mausoleo en un principio era previsto que estuviera en la basílica de san Pedro, pero debido a su enorme tamaño se descartó la idea y se pensó de realizarla al interno de una iglesia que al menos tuviera que ver con el apóstol san Pedro, es así que después de tantas problemáticas se llegó al acuerdo de realizarla en san Pietro in Vincoli
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De 40 a sólo 7 estatuas

Al principio llevaría 40 estatuas poco a poco a medida que el artista avanzaba en popularidad, reducía la cantidad de estatuas y era mayor el sueldo que se hacía pagar, no sólo por esto, sino también que a cierto punto el papa desistió a la idea de pensar en su propia tumba por ser un signo de mal augurio.
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El mármol de Carrara

El artista no se contentaba de hacer traer el mármol desde Carrara, al norte de Italia, tenía que verlo el mismo, para controlar la blancura, defectos, etc. Él subía para controlar al lado de los obreros en los enormes bloques de mármol, a veces poniendo en riesgo su vida.
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Un cambio de posición muy audaz

Lo increíble de la magnífica obra del Moisés es que fue esculpida inicialmente con una forma. El profeta al principio estaba sentado normalmente como una figura estática parecida a la de un faraón egipcio. De una manera que va más allá de lo increíble, el artista cambió la posición, inclinando su rostro hacia un lado, y moviendo una de sus piernas hacia un costado, como si quisiera de repente levantarse en toda su ira.
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Los cuernos del Moisés

Llaman la atención a muchos turistas los cuernos que salen de la meticulosa cabellera del Moisés. Y esta curiosa cornamenta se debe a una mala traducción (en esa época) de la Biblia Hebrea.
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La iluminación de la fe

Miguel Ángel majestuosamente logró representar la iluminación de la fe en su obra, el Moisés es girado viendo a la luz. En un tiempo parecería que para el lado donde mira había un rayo de luz generado por una ventana o una lámpara, que el artista magnificó dándole brillo a la parte del mármol en el que se refleja la luz.
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El martillazo en la rodilla

Esta maravillosa obra se ve tan realista que cuentan que Miguel Ángel al acabarla, golpeó la rodilla derecha de la estatua y le dijo "¿por qué no me hablas?", sintiendo que la única cosa que faltaba por extraer del mármol era la propia vida. Pero en realidad es sólo una leyenda.
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Raquel y Lía

Raquel y Lía son las dos estatuas a los lados de Moisés, están allí a los ojos de los turistas sin saber muy bien su significado tan importante al interno de la obra. Una, Raquel, simboliza la “Vida Contemplativa” y Lía, la “Vida Activa”.
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Los esclavos

Los esclavos son seis estatuas que Miguel Ángel ya había comenzado a realizar para la obra y que al final quedaron afuera, porque el mismo artista consideró que no eran adaptas para un lugar como la basílica de San Pedro.

Dos de ellas, que son casi completas se encuentran en el Louvre: “El esclavo moribundo” y “El esclavo rebelde”. Las otras cuatro se encuentran en la Galería de la Academia en Florencia.
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El Laocoonte y el Torso del Belvedere

En las obras de Miguel Ángel se nota el estudio que el artista realizó tomando ejemplo de dos obras muy conocidas de la actualidad: “El grupo del Laocoonte” y el “Torso del Belvedere”
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La emoción de ver por primera vez el Moisés

Recientemente un equipo de investigadores de la universidad “La Sapienza” de Roma, realizó un estudio para tratar de demostrar cuánta emoción despierta esta gran belleza, midiendo la actividad cerebral de los visitantes durante la observación del Moisés.