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Pinche de cocina

¿Quién no recuerda ese plato delicioso que preparaba la abuela cuando éramos chicos? Pues es hora de pedírselo y decirle que, además, nos enseñe hacerlo. Solicítale los ingredientes para que cuando tengas que salir a hacer tu compra, los incluyas en la lista. Tampoco tiene que ser una receta especial, puedes pedirle ayuda en cualquier comida, aunque realmente no la necesites… pueden batir los huevos por la mañana, ayudarte a picar la cebolla, etc. ¿No vives con ella? Llámale para pedirle consejos, recetas y tips y, si tienen Whatsapp, luego le mandas una foto de tu plato ya listo. Sé que no es bueno mentir, pero a veces, aunque ya conozcas la receta de memoria o sepas cómo hacer para que tu crema no tenga grumos, puedes igual hacer la llamada como si momentáneamente lo hubieses olvidado.
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Jardinería

Esto es algo que les hace trabajar su cuerpo y mente (además a muchos les da esa sensación de que un ser vivo depende de ellos y sus cuidados). No necesitan un jardín enorme. Un poco de tierra y algunas semillas o raíces (que pueden sacar de los mismos alimentos que tienen en casa) y tendrán una planta qué cuidar. Incluso pueden hacer un germinador sencillo con algodón y alubias negras. Incentívalos a usar luego sus cosechas en sus comidas.
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Club de lectura a distancia

Puedes hacerlo tú con él o darle la idea para que él lo haga con uno o varios amigos. Un libro por semana (incluso pueden ser e-books si manejan la tecnología, comprados o aquellos que son de descarga gratuita) o hasta por capítulos diarios, donde luego se llamen y comenten lo que han leído. ¿Problemas con la vista? Ayúdalo a conseguir audio-books si crees que es algo que podrían disfrutar.
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Juegos y tutoriales

Si es ávido con la computadora, les puede mandar links por mail de juegos que creas que le puedan gustar: solitario en línea, crucigramas, sopas de letras, trivias históricas… hay muchas posibilidades. Sólo asegúrate que sea una interfaz sencilla y dile que cualquier duda te puede llamar a preguntar. Muchos de estos juegos no sólo lo divertirán, sino que además ejercitarán su mente. Si viven en casa contigo, perfectamente pueden hacer una tarde de juegos de mesa en familia o también le puedes dar clases de computación. Asimismo, puedes buscarle en Youtube tutoriales sencillos de actividades que les gusten y cuyos implementos tengan en casa: recetas de cocina, tips de jardinería, costura, origamis, manualidades, entre otros.
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Ejercicio

Muchos necesitamos un poco de incentivo para hacer ejercicio y no sólo hablo de los abuelitos. Es necesario para nuestra salud y, además entretiene. Por supuesto, hay que tomar en cuenta su edad y condiciones físicas, pero en Internet hay muchísimos tutoriales de prácticas y rutinas adaptadas para ellos de ejercicios de estiramiento y más. Mientras ellos hacen su rutina, tú puedes hacer la tuya, o acompañarlos y haces un extra de ejercicio ese día.
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Un buen álbum de fotos

Muchos de nuestros mayores tienen una enorme cantidad de fotos de su pasado. Puedes sugerirles que las organicen bien en el álbum y, además, le agreguen adornos (tipo scrapbook) o notas a cada foto de anécdotas o comentarios que tengan de esa imagen. Recordarán buenos momentos, ejercitarán la memoria, los mantendrá ocupados un buen tiempo y será algo muy bonito que la familia tendrá cuando ellos ya no estén.
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Una llamada

Una cosa muy sencilla y de seguro les alegrará al día, sobre todo si está solo o en una residencia. Dependiendo de qué tan tecnológico sea tu adulto mayor, puedes hacerlo por teléfono regular, Skype, Facetime, etc. Evita que el tema de conversación sea sobre la cuarentena, pregúntale por alguna receta, pídele que te cuente alguna anécdota del pasado, que te recomiende música de su época o algún libro que le haya gustado y te hable de él.
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Un día de spa

Nada como un poco de autocuidado… Algo de música relajante, un par de velas (si son aromáticas, mejor), manicure en casa y una mascarilla (que puede ser una que ya tenías comprada o hacer una casera). Esta es una actividad que se puede compartir sobre todo con nuestras madres y abuelas o incentivarlas a que ellas las hagan en casa si están solas para relajarse y no descuidar la apariencia en estos días.
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Recetario

Si tus padres y abuelos no han anotado esas recetas deliciosas que hacen, es momento de pedirles que lo hagan. Y, si ya tienen un recetario, pedirles que lo actualicen con sus nuevas y suculentas preparaciones.
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Costura

Para aquellos que disfruten la costura y tengan conocimientos y materiales para trabajar en ello, incentívalos a realizar esta actividad. Pero no se trata de decirles, ¿por qué no coses?, sino de darles una actividad puntual: “Oye, ¿me podrías tejer una bufanda?” o pedirle que haga un vestido para la muñeca de su nieta. Incluso, como ayuda vecinal, podrías decirle que haga tapabocas de tela para sus vecinos y que los coloque fuera de su puerta (también tenemos que cuidarlos y evitar el contacto) con un letrero que diga que los pueden tomar y recuerden lavarlos cada vez que los usen.