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Ante la preocupación.
¿Estás sufriendo una gran tribulación? —¿Tienes contradicciones? Di, muy despacio, como paladeándola, esta oración recia y viril: "Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. —Amén. —Amén." Yo te aseguro que alcanzarás la paz.(Camino, 691)
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© Giles Watson-(CC BY-SA 2.0)