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Baja el ritmo

¿Haces demasiadas cosas? Pues mejor sería que hicieras menos. Acepta el hecho de que necesitas acostarte más temprano y bajar el ritmo. Dormir es el medio más sencillo para recuperarse progresivamente.
La falta de sueño entraña una deficiencia en vitamina B. Por tanto, Marie-Odile Sérès sugiere hacerse una cura de magnesio. Pero cuidado porque no vale cualquiera: de glicerofosfato o de diglicinato de magnesio. Puedes tomar también vitamina D. La que se asimila mejor es la derivada de la lanolina de carnero.
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Toma muchas vitaminas

Los alimentos pueden ayudarte a compensar la falta de sueño. Las naranjas, los kiwis, las mandarinas… son frutas ricas en vitamina C. Varía las presentaciones: ensalada de frutas, brochetas, zumos, smoothies (añade un plátano para darle un aspecto más cremoso). Para un postre más divertido, dale alegría aderezando con canela, semillas, pepitas de chocolate, etc. Las almendras, las nueces y las avellanas contienen magnesio y calcio. Aportan antioxidantes y minerales importantes para llenarte de energía.
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Hidrátate bien

“Un cuerpo deshidratado funciona al ralentí”, afirma Florence de Le Rue, autora del libro L’anti-mythe alimentaire. El té, las infusiones y el café drenan y no hidratan en profundidad. Antes de cada comida y cada vez que entres en casa, crea la costumbre de beberte un gran vaso de agua antes incluso de tener sed. A menudo los niños, sedientos, se abalanzan sobre un zumo de frutas por la mañana o para merendar. Proponles primero agua para hidratarlos. Por último, para sazonar los platos, limita la sal y reemplázala por especias, hierbas aromáticas o zumo de limón.
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Protégete de los virus

“El microbio no es nada, el terreno lo es todo”, subrayaba Pasteur. La naturópata Marie-Odile Sérès aconseja hacerse una cura de extractos de semillas de pomelo, de propóleo, de jalea real o de tomillo para estimular el sistema inmunitario. Para los niños, Florence de Le Rue recomienda masajearles todas las tardes la planta de los pies con una mezcla de aceites esenciales: almendra dulce con tres gotas de ravintsara, de tomillo, de limón y de árbol de té. Repite por la mañana en caso de fatiga intensa.
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Cuidado con los microbios

Igual que la importancia de adquirir el hábito de beber agua al volver a casa, también conviene instaurar el lavado de manos como un ritual indispensable. En caso de gastroenteritis aguda, está atento a los intercambios de piruletas, de helados o de comidas del estilo de “¿me dejas probar lo tuyo?”. También se recomienda una atención especial para evitar que los niños picoteen del plato del vecino. ¡Elemental pero eficaz!
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Evita la indigestión

En la mesa, tómate tu tiempo para masticar y comer con tranquilidad, suelta el tenedor con regularidad. Evita el pavo porque, la mayoría de las veces, es criado con antibióticos (que perturban el sistema endocrino). Para permanecer fieles a la tradición, podéis preparar otras aves, a ser posible de origen ecológico: gallina de Guinea o pularda. Los postres ricos en nata y en azúcar pueden provocar indigestión. Varía las recetas dando preferencia a los postres de frutas.
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Cuida tu intestino

Evita llegar a la mesa con demasiada hambre, ya que te arriesgas a abalanzarte sobre los aperitivos, que suelen ser muy calóricos. Para ello, en la comida anterior, da preferencia a un menú equilibrado con verduras y alimentos feculentos, ligero en materia grasa y sal. Al día siguiente, cena una comida ligera, sin grasa. Por último, tanto para desayunar como para merendar, deja a un lado la bollería y opta por fruta.
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Come verduras

Según Christine Bouguet-Joyeux, autora de Guide pratique de gastronomie familiale y de Tout à la vapeur douce, pourquoi et comment, “el 80 % de nuestra alimentación debe ser vegetal, porque es ahí donde encontramos calcio y minerales buenos”. Cocina verduras preferentemente al vapor, condimentadas con hierbas aromáticas y un chorrito de aceite de oliva. Una carne para Navidad estará deliciosa acompañada de un gratinado de verduras de temporada (como la gran variedad de calabazas disponible, por ejemplo) o de frutas (patatas al horno, frutos secos…).
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¿Privar a los niños del chocolate?

En absoluto. Lo mejor es dar preferencia al chocolate negro de buena calidad y en pequeñas cantidades. Es más digesto. Evita la barra libre de dulces; además, sería una pena hartarse de dulces antes de la comida de Navidad y tener el apetito ya saciado. Existe una buena alternativa a los chocolates: dulces con base de frutos secos, como nueces, avellanas con pasta de almendra. Es una buena ocasión para reunir a varias generaciones en torno a la elaboración de dulces tradicionales (y, al ser caseros, se puede controlar la cantidad de azúcar).
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Cambia de aires

Nada como la temporada navideña para darse un descanso de ondas. Como son nefastas para el organismo de adultos y niños, atrévete a apagar el wifi durante unas franjas horarias definidas. Y no permitas que los niños jueguen en tu móvil sin vigilancia ni sin límite de tiempo. Por último, nada mejor que un gran paseo en familia o un partido de fútbol para tomar el aire, así hacéis ejercicio, os divertís varias generaciones juntas y os maravilláis con la belleza de la Creación. ¡Feliz Navidad!