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Hablar con los más pequeños

Puede parecer lo más obvio, pero es lo que más importa para detener lo que muchas veces se siembra desde niños. Aunque creas que tu hijo no lo va a entender, es importante sentarse con ellos y recordarles que Dios nos creó a todos sin importar el color de nuestra piel.
Dependiendo de la edad, puedes profundizar más en el tema y recalcar que todos hemos de tener los mismos derechos y deberes. Recuerda que puedes apoyarte en libros y películas (de nuevo, teniendo en cuenta la edad) que les haga más visible este problema. El anti-racismo comienza con los valores que se inculcan en casa.
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Auto-evaluación y evaluación

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No solo los niños, nosotros los adultos también tenemos que evaluarnos y analizar de qué y quiénes nos estamos rodeando. ¿Cómo me expreso? ¿Qué refranes uso? ¿Hago presunciones, a veces sin querer, de alguien por su color de piel en determinadas ocasiones? ¿Los lugares que frecuento son racialmente diversos? ¿Qué sé sobre derechos humanos? ¿Me he sentido alguna vez discriminado o beneficiado por mi raza? ¿Cómo actúo?
¿Has pensado alguna vez cómo tus palabras o acciones pueden afectar a otros?
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Informarse

El racismo o la negación del mismo suele darse por falta de información. La educación suele ser la respuesta a muchos de los problemas de la sociedad y ésta no es la excepción. Nunca se sabe suficiente de un tema y menos de índole humano.
Infórmate sobre cómo eran antes las leyes y qué dicen ahora. Descubre casos históricos como por ejemplo, el de Rosa Parks en Estados Unidos. Acude a los centros de tu comunidad o cercanos a ella para escuchar testimonios.  Lee libros al respecto y escucha.
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No quedarse callado

Es probablemente lo más difícil porque, seamos honestos, también tememos ser insultados o físicamente lastimados. Pero imagínense que ustedes están en la posición del ofendido y cómo se sentirían si nadie alrededor hiciera algo frente a una injusticia. A veces es hasta un amigo quien hace una “broma” ofensiva en una reunión entre amigos.
Con respeto y cautela, puedes intervenir en la situación de la que eres testigo. Analiza cómo hacerlo, de forma pública o privada, y si valora si va más allá de tus posibilidades. Si nadie se quedara callado, el agresor se lo pensaría dos veces, ¿no crees?
No dudes entonces en llamar a alguna autoridad. Y si es la propia autoridad la presunta agresora, contacta con otra institución. Tal vez puedas grabar el incidente para que quede evidencia de lo sucedido.
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Penalización comercial

Si sabes de algún restaurante, marca o local que, directa o indirectamente, es racista (bien sea porque ya tiene algunas denuncias en redes sociales o tú mismo lo has presenciado), no acudas a su local o compres sus productos. Es una manera de expresar tu rechazo a ese negocio. También puedes comentárselo a tu círculo cercano.
Siempre vas a encontrar otro sitio o negocio donde no discriminen a la gente por su color de piel. Eso sí, asegúrate de diferenciar si es la actitud de un empleado en particular, que puedes reclamar al gerente, o si es una política de empresa.
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Dona

Hay muchas organizaciones y fundaciones que se dedican día y noche a esta lucha. Quizá tú no tienes el tiempo, pero con un aporte económico, puedes ayudar a que sus miembros continúen con su labor. Asegúrate que su labor y actividades no son violentas y concuerdan con tus valores. 
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Reportar en redes sociales

Si en tus redes sociales ves algún comentario o publicación que consideres “racista”, puedes denunciarla y hacer saber a su creador que lo que dijo o escribió no está bien. Explícale por qué.
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Ayudar a la víctima

Aunque la idea es evitarlo, si sabes de alguien que ha sido víctima de racismo, escúchalo y trata de apoyarlo. Respeta su confidencialidad.
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No dejes que el miedo sea una excusa

Sé que esto es más fácil decirlo que hacerlo, particularmente viendo las noticias que nos llegan estos días. Creo que a veces lo que se discute es el cómo pero no el qué y eso es lo más importante. Todos podemos hacer algo, en menor o mayor grado. Sin embargo, ninguna acción es pequeña, todas suman.
No tienes que dártelas de súperheroe o arriesgar tu seguridad para ser parte de esta lucha. Acciones colectivas generan cambios sistemáticos. Hay una frase chistosa de Anita Koddick que siempre recuerdo en estos casos: “Si crees que eres demasiado pequeño para tener un impacto, trata de dormir con un mosquito en la habitación”.
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Ser empático

La solidaridad es uno de los actos humanos más bonitos. Porque tú no seas víctima del racismo o no conozcas algún caso no quiera decir que no exista. Si no puedes acompañar al otro en su lucha, hazle saber al menos que lo respetas y, sobre todo, no te conviertas en un obstáculo para él. No minimices los sentimientos o sufrimiento de otras personas. La lucha contra el racismo no de una u otra raza, es una lucha de la humanidad. Y no se trata de solo creer en ella, sino también de hacer algo al respecto.
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