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San Lorenzo
Crédito: Public Domain

lunes 10 agosto

Hoy celebramos

San Lorenzo, diácono y mártir

Lorenzo nació en Huesca, España, en la primera mitad del siglo III. Estudió teología en Zaragoza y allí conoció al futuro papa Sixto II. Juntos fueron a Roma.

Allí Lorenzo se distinguió por su piedad y caridad hacia los pobres. Gracias a sus dones, el papa Sixto II lo nombró diácono y fue uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia.

Tenía que supervisar la administración de los bienes, aceptar ofrendas y custodiarlas, para poder proveer a los necesitados, huérfanos y viudas.

Mientras que el Papa y los otros diáconos sufrieron el martirio de inmediato, Lorenzo se salvó porque el emperador quería que le entregara los tesoros de la Iglesia.

El santo en seguida repartió lo que tenía con los pobres y luego llegó delante del emperador Valeriano, acompañado de numerosos pobres y enfermos y dijo:  “Aquí están los tesoros de la Iglesia”.

La tradición dice que el emperador, enojado, lo mandó a torturar quemándolo vivo, y después de un rato de estar en la parrilla ardiente, el mártir dijo: “Ya estoy asado por un lado. Ahora que me vuelvan hacia el otro lado para quedar asado por completo”.

Los cristianos vieron el rostro del mártir rodeado de un esplendor hermosísimo, y sintieron un aroma muy agradable mientras lo quemaban.

Meditación del día

Tu amor ardiente, Señor, dio al diácono san Lorenzo
el poder de mantenerse fiel

El ejemplo de san Lorenzo nos anima a entregar nuestra vida, ilumina nuestra fe, atrae nuestra devoción. No son las llamas de la hoguera las que nos consumen, sino las de una fe viva. Nuestro cuerpo no ha sido quemado por Jesucristo, pero nuestra alma es transportada por los ardores de su amor…, nuestro corazón arde de amor por Jesús.

¿No es el mismo Salvador quien decía de este fuego sagrado: Cleofás y su compañero comprobaron estos efectos cuando dijeron: También gracias a este ardor interior san Lorenzo permanece insensible a las llamas de su martirio: arde en deseos de estar con Jesús y no siente las torturas. Cuanto más crece en él el ardor de la fe, menos le hacen sufrir los tormentos… El poder de la hoguera divina que arde en su corazón calma las llamas de la hoguera atizada por los verdugos.

San Agustín
Sermón 206 (atribuido).
Oriundo de Tagaste (en la actual Argelia), fue obispo de Hipona.
Es uno de los cuatro grandes padres de la Iglesia latina.
Es doctor de la Iglesia (354-430).

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre’’.

Juan 12, 24-26

Oraciones del día

San Lorenzo

Oración de la mañana

¡Aclamemos al Señor, Rey de los mártires!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es, que era y que viene,
por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Arde Lorenzo y goza en las parrillas;
el tirano en Lorenzo arde y padece,
viendo que su valor constante crece
cuanto crecen las llamas amarillas.

Las brasas multiplica en maravillas
y el sol entre carbones amanece
y en alimento a su verdugo ofrece
guisadas del martirio sus costillas.

A Cristo imita en darse en alimento
a su enemigo, esfuerzo soberano
y ardiente imitación del Sacramento.

Mírale el cielo eternizar lo humano,
y viendo victorioso el vencimiento
menos abrasa que arde el vil tirano.
Amén.

Salmo 150

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

Gloria al Padre…

Palabra de Dios2 Corintios 1,3-5

El Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación. El Señor…

Cántico de Zacarías(Texto contraportada B)

Hijo mío, no tengas miedo, porque yo estoy contigo; cuando pases por el fuego, las llamas no te harán daño, ni tan siquiera olerás a humo.

El Mesías y su precursor

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Preces

En la memoria de san Lorenzo, recordamos las palabras de Jesús: «Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará»:

Señor, tú eres nuestro refugio.

Para que a los ministros de tu Iglesia no les falte valentía para proclamar el Evangelio,

Te pedimos por los diáconos,

Que los cristianos que padecen persecución no desfallezcan,

Guía nuestros pasos a lo largo de este día,

Que los que han dejado este mundo,

Intenciones libres

Padre nuestro…

Dios nuestro, por cuyo ardiente amor resplandeció san Lorenzo en la fidelidad de tu servicio y en la gloria del martirio, haz que amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que él enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Oración de la tarde

¡Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros!

Gloria al Padre. Gloria al Hijo. Gloria al Espíritu Santo.

Himno

Aquí el bautismo proclama
su voz de gloria y de muerte.
Aquí la unción se hace fuerte
contra el cuchillo y la llama.

Mirad cómo se derrama
mi sangre por cada herida.
Si Cristo fue mi comida,
dejadme ser pan y vino
en el lagar y el molino
donde me arrancan la vida.
Amén.

Salmo 114

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante;
porque inclina su oído hacia mí,
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del Abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida».

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor,
en el país de la vida.

Gloria al Padre…

Palabra de Dios1 Pedro 4,13-14

Queridos hermanos, estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

Oh Dios, nos pusiste a prueba,
pero nos has dado respiro. Oh Dios…

Cántico de María(Texto contraportada A)

San Lorenzo dijo: «Mi noche no tiene oscuridad, todo resplandece en la luz».

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

Preces

Sabiéndonos hijos de Dios, nuestro Padre, le decimos:

Padre, escucha a los que te suplican con fe.

Jesús nos dicho: «A quien me sirva, el Padre lo honrará»,

– bendice a los diáconos para que, como san Lorenzo, hagan de su vida una ofrenda agradable a tus ojos.

Tú que amas al que da con alegría,

– infúndenos sentimientos de generosidad y afecto hacia los necesitados.

Tú que llamas feliz al que se apiada y presta,

– no permitas que seamos indiferentes al sufrimiento ajeno.

Tú que resucitaste a tu Hijo de entre los muertos,

– compadécete de los que ya han dejado este mundo.

Intenciones libres

Padre nuestro…

Antífona mariana(Texto página 19)

Salve Regina