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¿Pascua sin el Papa? Persiste la incertidumbre en el Vaticano

Pope Francis waves from the central loggia of St. Peter's basilica during the Easter 'Urbi et Orbi' message and blessing to the City and the World as part of the Holy Week celebrations
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Anna Kurian - publicado el 03/04/25
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El Papa Francisco no celebrará la Misa del Jubileo de los Enfermos el próximo domingo, y hasta la fecha el Vaticano no ha hecho ninguna previsión sobre si aparecerá en el Ángelus. Convaleciente tras su larga hospitalización, el Papa vive recluido en su residencia de Santa Marta y no ha hecho acto de presencia desde su regreso el 23 de marzo. Sigue habiendo mucha incertidumbre en torno a la organización de las numerosas celebraciones litúrgicas que se avecinan, en el marco de la Pascua y el Jubileo

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Durante sus cinco semanas hospitalizado en el Policlínico Gemelli de Roma, el Papa Francisco estuvo dos veces entre la vida y la muerte, según reveló uno de sus médicos. Los boletines médicos destacaban su estado "crítico" y su "complejo" cuadro clínico. Y la meticulosa comunicación de la Santa Sede daba a entender que la situación era grave.

Recientemente, la prensa italiana reveló que durante los días más oscuros, el Pontífice estaba tan débil que no podía escribir su nombre completo en los documentos que tenía que firmar. Francisco rubricaba sobriamente con la letra "F". Esta anécdota fue confirmada por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, que le visitó tres veces en el hospital, llevándole expedientes.

Pero "ahora firma con todas las letras", aseguró el "número 2" del Vaticano a la prensa italiana. El cardenal Parolin reconoció, sin embargo, que en esta fase de su convalecencia "no podemos esperar que el Santo Padre pueda hacer todo lo que hacía antes". Desde su regreso a su residencia de Santa Marta, el Papa ha mantenido un perfil bajo, sin recibir oficialmente más visitas que las de sus colaboradores más cercanos.

Las incógnitas de las próximas semanas

Mientras los médicos del Papa le han prescrito dos meses de reposo, quedan muchas incógnitas sobre las celebraciones de la Semana Santa, que comienza el 13 de abril. La Santa Sede ha publicado el programa de liturgias, sin precisar si el Papa asistirá. "La incertidumbre es casi total", afirma una fuente vaticana, que señala que el pequeño país "probablemente se esté preparando para una Semana Santa sin Papa".

El calendario prevé la bendición Urbi et Orbi - "a la Ciudad y al mundo"- tras la Misa del Domingo de Resurrección, sin precisar el lugar. Esta vaguedad podría permitir organizar esta bendición, reservada al pontífice y difícilmente delegable en un tercero. "Hay cierto optimismo de que asista, pero si el tiempo no es bueno, no podrá ir a la Loggia", dice un observador. Es habitual que el Papa se dirija a los fieles desde el balcón de la basílica de San Pedro, pero este año se pretende proteger al pontífice de las corrientes de aire tras su grave infección respiratoria. Podría preverse una comparecencia por video, como ha ocurrido en el pasado con algunos Ángelus, cuando el argentino padecía bronquitis.

A finales de mes, otro acontecimiento muy esperado requerirá la presencia del Papa: la Misa por la canonización de Carlo Acutis, el 27 de abril, durante el Jubileo de los Adolescentes. Sin embargo, el cardenal Parolin ya ha insinuado que el Papa podría delegar sus poderes "en caso de que no pueda" presidir este evento. "Es el Papa quien pronuncia la fórmula, pero […] si es necesario, [se] puede delegar en un colaborador […]. El Papa le da permiso para leer la fórmula en su nombre", explicó. Un procedimiento así no tendría precedentes en la historia reciente.

La Curia se adapta a la ausencia del Papa

En cuanto a la maquinaria administrativa de la Santa Sede, un avezado observador señala que "la Curia romana está en proceso de adaptación a la actualidad". "La ausencia física del Papa no es un tema de conversación. Hacemos notas de audiencia [que se presentan al pontífice para su validación] y luego seguimos adelante", dice un empleado del departamento. "Esencialmente no hay cambios", asegura el secretario de Estado. El Papa sigue siendo informado de asuntos "sobre los que él y sólo él puede y debe decidir", pero "también hay muchos otros asuntos rutinarios sobre los que los colaboradores de la Curia pueden actuar sin siquiera consultarle", explicó.

Aunque los próximos meses están repletos de actos jubilares que atraerán a decenas de miles de personas a Roma, nadie sabe si el jefe de la Iglesia católica podrá asistir. "Vivimos al día", admite una fuente vaticana, que cree que "esto puede durar si el Papa es capaz de gobernar, aunque se vea obligado a ser menos visible". Según esta fuente, muchas personas en el Vaticano creen que "hay que prepararse para un pontificado diferente".

¿Una vuelta al 90% de sus facultades?

Por su parte, uno de los médicos oficiales del pontífice argentino, el profesor Sergio Alfieri, coordinador del equipo médico que atendió al Papa en el Gemelli, se mostró muy optimista: "Le encuentro muy dinámico", dijo a la agencia AP tras visitarle hace una semana. Su mejoría es "realmente sorprendente", hasta el punto de que el cirujano estimó que el Papa podría recuperar "si no el 100%, al menos el 90% de su estado inicial".

El médico italiano ha sido a menudo un defensor público de la salud del Papa, afirmando regularmente en los medios de comunicación que el Pontífice tenía "la mentalidad de un cincuentón". Según Sergio Alfieri, Francisco respondió recientemente: "50 no, 40". "Así que ha recuperado el sentido del humor", dijo el cirujano.

A la espera de un posible regreso público, el Papa Francisco confiesa su tiempo de retiro en sus mensajes a los fieles. "El Señor nunca nos deja solos. Yo mismo lo experimenté cuando estuve hospitalizado, y ahora durante este tiempo de convalecencia", escribió el lunes a los representantes de las diócesis de Italia reunidos en Roma.

Durante el Ángelus del domingo pasado, invitando a los fieles católicos a vivir el tiempo de Cuaresma y el Jubileo como "un tiempo de curación", hizo también una confesión personal: "También yo lo estoy experimentando, en mi alma y en mi cuerpo". Durante su hospitalización, habló en un Ángelus de un "tiempo de prueba", y admitió sentirse "débil" y "frágil".

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