Desde Belén hasta Jerusalén, pasando por Tiberíades, Cristo cruzó muchas ciudades, cumpliendo la misión que su Padre le había confiado hasta su crucifixión, su resurrección y su ascensión. En memoria de su paso y en un espíritu de devoción, los cristianos, a lo largo de los siglos, han erigido santuarios en su memoria. Hoy son frecuentados por miles de fieles ansiosos por tocar, lo más cerca posible, los lugares frecuentados por CristoCaminar siguiendo los pasos de Cristo, sintiendo el aire que respiraba, tocando con las manos los lugares que frecuentaba… Para miles de peregrinos, la peregrinación a Tierra Santa es a veces el sueño de toda una vida. Ir allí es acercarse a la figura humana de Cristo, darse cuenta de que Dios se convirtió en un buen hombre y vivió entre los hombres.
Desde el comienzo de la era cristiana, los cristianos se reúnen en lugares frecuentados por Cristo. Si la ubicación no siempre es verdadera, no importa, prevalece la tradición. Lo importante es poder materializar físicamente estos lugares pisados por los pies de Cristo.
A lo largo de los siglos, se han levantado santuarios en ellos. Aquí identificamos la casa de la Virgen donde el ángel Gabriel anunció las buenas noticias, además, es la cueva de la Natividad donde dio a luz al Niño Jesús. Cerca del lago Tiberíades, reconocemos los lugares donde Cristo ha realizado milagros.
Finalmente, en Jerusalén, lugar sagrado por excelencia, uno va con fervor y emoción hacia la tumba donde se depositó el cuerpo de Cristo. A su paso, Cristo transformó esta tierra en una Tierra Santa frecuentada hoy por miles de fieles de todo el mundo.
Para descubrir lo que queda de los lugares frecuentados por Cristo y los santuarios que se construyeron cerca, haga clic en la galería: