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Miércoles, 05 De Agosto
Dedicación de la basílica de Santa María

La Madre de Dios manifestó que deseaba que se le erigiese una iglesia en ese sitio, mediante una nevada milagrosa en pleno verano

ST MARY MAJOR
Shutterstock
Vista nocturna de la Basílica Santa María la Mayor
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La nieve es rara en Roma en invierno, mucho más en verano. Según la tradición, sin embargo, la fundación de una de las iglesias católicas más importantes de la ciudad tuvo lugar durante una extraordinaria nevada llevada a cabo en agosto del 352.

El 5 de agosto de ese año, un rico noble romano y el papa Liberio soñaron que la nieve caía sobre el Esquilino, una de las siete colinas de Roma.

Los dos hombres decidieron visitar el lugar del extraordinario evento, se toparon el uno con el otro y dieron testimonio de la insólita nevada.

El noble buscaba una manera para dar parte de sus posesiones a la Iglesia católica, y decidió construir un espléndido lugar de adoración en la colina sobre la que había caído la nieve milagrosa.

Aquel mismo día de la nevada, el papa Liberio empezó a trazar el perímetro de la futura iglesia moviendo un palo sobre la espesa capa blanca.

Desde entonces, Santa María la Mayor se ha vuelto uno de los lugares de adoración más importantes para los católicos, y el principal lugar de culto mariano de Roma.

Debido a su antigüedad Santa María la Mayor atesora secretos y curiosidades muy importantes para los cristianos y los amantes del arte.

Mira algunas de ellas en la siguiente galería de fotos:

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Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón.
Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio".
Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos".
Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel".
Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!".
Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros".
Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!".
Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada. Mt. 15,21-28

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