¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia
Hoy celebramos a...

Lunes, 22 De Abril
San Agapito

Papa de Roma comprometido con la verdad y la Iglesia

AGAPITUS
Public Domain
Comparte

Hoy 22 de abril, la Iglesia conmemora el tránsito a Dios de san Agapito, quien muriera en un día como hoy del año 536, en la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Romano en Oriente.

Nacido en la ciudad de Roma en el siglo V, fue Papa de la Iglesia católica. San Gregorio Magno impulsó su culto. Sus restos se veneran en la Basílica de San Pedro en Roma.

Meditación

Nací en una noble familia que ya había dado un Papa, san Félix II, y que más tarde dará otro, san Gregorio I. Mi padre Giordano, era sacerdote del título de los Santos Juan y Pablo del Celio. Yo llegué a ser archidiácono de la Iglesia de Roma.

Mi mayor deseo fue fundar en Roma una universidad cristiana, como la de Alejandría o la de Nisibe. Pero Dios tenía otros planes para mí.

Muerto el papa Juan II, tuve una gran prueba: a los cinco días de su fallecimiento, me eligieron para sucederle. Nunca me lo hubiera imaginado, pero comprendí que era la voluntad de Dios.

Confiando en Él, la acepté y mi primer acto como papa fue de reparación:

Félix III, para impedir que a su muerte los partidos godo y bizantino, en los que estaba dividido el pueblo y el clero de Roma, se peleasen por la elección del sucesor, decidió nombrarlo él mismo. Así, el nuevo papa Bonifacio II, con la amenaza de excomunión, obligó a sesenta sacerdotes a firmar un documento confesando su culpa y condenando a Dióscoro, su opositor.

Esto no podía aceptarse. Hice que se quemara este documento delante de todo el clero de Roma y se reafirmara el principio de la libre elección del papa. Hecho esto, me dediqué a mantener viva la tradición de la Iglesia.

Una de mis grandes alegrías fue la liberación de la Iglesia africana del poder vándalo. Y uno de mis grandes dolores fue la guerra greco-gótica que consumió mi vida.

Artículo publicado originalmente por Radio Vaticano 

Si quieres descubrir otras historias de santos, haz click aquí

Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos.
De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él.
Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán".
Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido.
Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero,
con esta consigna: "Digan así: 'Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos'.
Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo".
Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy. Mt. 28,8-15

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.