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Santa Julia Billiart

Religiosa perseguida durante la Revolución Francesa que es patrona de las catequistas

JULIE BILLIART

Nheyob-(CC BY-SA 4.0)-mod by Aleteia

María Rosa Julia Billiart (llamada santa Julia, santa Julia Billiart o Santa Julia de Bélgica) nació el 12 de julio de 1752 en Cuvilly (Bélgica), un pueblo de Picardía, en la diócesis de Beauvais, que actualmente pertenece a Francia.

Ya de pequeña destacó por su bondad y por saberse el catecismo de memoria. A los 9 años hizo voto de castidad.

Fue la fundadora -a los 54 años- y primera Madre superiora de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Namur. Sufrió persecución durante la Revolución Francesa.

Después de 22 años de estar paralítica, durante una novena que se celebraba el día del Sagrado Corazón de 1804, el sacerdote que dirigía la ceremonia le dijo: «Madre, si tiene fe, dé un paso en honor al Sagrado Corazón de Jesús». Julia se levantó y volvió a caminar.

Junto a su amiga Francisca Blin de Bourdon, vizcondesa de Gézaincourt, fundó en Amiens el Instituto de Nuestra Señora, una congregación religiosa dedicada a la protección de los niños y la formación de catequistas.

En vida fundó 15 conventos y orfanatos.

El 8 de abril de 1816, santa Julia Billiart falleció mientras recitaba el Magnificat.

Santa patrona

Santa Julia Billiart es patrona de las catequistas.

Oración (Magnificat)

Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios,

mi salvador;

porque ha mirado la humillación

de su esclava.

Desde ahora me felicitarán

todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho

obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

–como lo había prometido a nuestros padres–

en favor de Abrahán

y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.

Amén.

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