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Domingo, 17 De Noviembre
Santa Isabel de Hungría

La reina ejemplar a la que tanto amaban los pobres

SAINT ELIZABETH OF HUNGARY
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Nació el año 1207. Era hija de Andrés, rey de Hungría.

Se casó muy joven con Luis, landgrave de Turinga, del que tuvo tres hijos.

Vivió como ejemplar esposa y madre de familia, distinguiéndose por su intensa piedad y penitencia.

Después de la muerte de su esposo, sufrió mucho al defender los derechos de su hijo mayor. Zanjados estos asuntos, se dedicó por entero a servir con humildad a los más pobres y necesitados. Erigió un hospital en el que ella misma servía a los enfermos.

Murió, todavía muy joven, en Marburgo el año 1231.

Artículo publicado originalmente por Santopedia

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Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
"De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".
Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."
Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
Gracias a la constancia salvarán sus vidas.» Lc. 21,5-19

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