Aleteia
Hoy celebramos a...

Domingo, 05 De Julio
San Antonio Maria Zacaria

Hasta el día de hoy conserva la Iglesia una preciosa tradición iniciada por él: la adoración eucarística de las 40 horas

ANTHONY OF ZACCARIA
Comparte

A veces nosotros los católicos podemos tomar ejemplo de los difíciles de otras religiones, que incansablemente predican, explica" la Biblia y promueven la penitencia. Afortunadamente para la verdadera Iglesia de Cristo, nunca faltaron estos hombres generosos, inspirados en las necesidades de la misma.

En una de las épocas más difíciles de la historia de la Iglesia, en la primera parte del siglo XVI, en tiempos de la Reforma protestante surgió en el norte de Italia un joven apóstol modelo para nuestros tiempos. Nacido en Cremona en el 1502, de familia noble sintió la vocación de ayudar a sus hermanos como médico. Ganó fácilmente su doctorado en medicina.

En medio de sus actividades leyó la Biblia y se sintió especialmente atraído por las epístolas de san Pablo. Formó un círculo bíblico con sus amigos y, después de comprender que podría ayudar mejor a sus hermanos como sacerdote, empezó a estudiar la sagrada teología, con la mira de no perseguir ningún beneficio eclesiástico. Después de su ordenación, guiado por el espíritu de san Pablo, organizó comunidades de base en medio del pueblo, para combatir su tremenda ignorancia religiosa.

Para promover la espiritualidad cristocéntrica en el clero, se trasladó a Milán en donde tomó contacto con el oratorio, "eterna sabiduría", una comunidad de vida ascética, que contaba entre sus socios a los futuros sumos pontífices Pío IV y Pío V. En 1530, el padre Zacaria y otros dos sacerdotes fundaron una asociación de clérigos regulares, es decir que aceptaban una regla común de vida y de apostolado, sin hacerse frailes. Aprobada su comunidad por el papa Clemente VII, tomaron el nombre de "Clérigos Regulares de San Pablo" o también "barnabitas", en honor de su primera Iglesia, dedicada a san Bernabé, el compañero de san Pablo.

Predicaban en las iglesias y en las calles y en los hospitales, donde encontraban las necesidades del pueblo. Vivían en rigurosa pobreza. Fomentaban los círculos matrimoniales y promovían la fundación de una congregación de religiosas para la asistencia de la juventud femenina descarriada. Una parte importante de su apostolado fue la de fomentar en el pueblo el amor al santísimo sacramento. Hasta el día de hoy conserva la Iglesia una preciosa tradición iniciada por Antonio Zacaria, la adoración de las 40 horas. Otra tradición promovida por él, sigue todavía en las zonas de vida rural: el toque de las campanas todos los viernes a las 3 de la tarde, para recordar la muerte de Cristo.

Extenuado por tantas actividades en favor de los demás, como otro san Pablo, nuestro joven sacerdote murió en los brazos de su madre el año de 1 539. Contaba apenas 37 años. Al entrar san Carlos Borromeo en Milán, en 1565, como nuevo arzobispo, encontró el terreno bien preparado para las reformas del Concilio de Trento. El fuego de amor que había encendido un sólo sacerdote, se habría de propagar a otros sacerdotes, hermanas y seglares.
San Antonio María Zacaria fue canonizado por el papa León XIII en 1897.

Oración

Concédenos Señor, aquel profundo conocimiento de Cristo que otorgaste San Antonio María Zacaria, para que, amándolo como él, sintamos también la urgente necesidad de darlo a conocer a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén.

"La adoración a Cristo en este sacramento de amor debe encontrar expresión en diversas formas de devoción eucarística . Plegarias personales ante el Santísimo, horas de adoración, exposiciones breves, prolongadas, anuales (las cuarenta horas, bendiciones eucarísticas, pro-cesiones eucarísticas, Congresos eucarísticos." Juan Pablo II, el Misterio y el culto de la Eucaristía, n.3

Artículo publicado por Misioneros Sagrado Corazón del Perú

Si quieres descubrir otras historias de santos, haz click aquí

Jesús dijo:
"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar."
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana." Mt. 11,25-30

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.