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Levantarse temprano, la clave de una jornada exitosa

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¿Sueñas con tener una hora más al día para tener un poco más de tiempo para ti? Adelantar una hora el despertador te permitirá realizar todos los proyectos que tanto deseas. Aquí tienes las claves para poner en marcha este nuevo hábito.

¿Cómo encontrar tiempo para uno mismo cuando la jornada pasa a toda velocidad y las exigencias del día nos inundan desde la mañana? ¡Basta con adelantar una o dos horas el momento de levantarnos! No, no es una pesadilla…

¿Quién no querría recuperar la energía, maximizar sus capacidades, liberar el estrés, tener mejor salud…? Despertarse temprano permitiría impedir la fuga del tiempo, esa impresión perpetua que tenemos de correr sin lograr realizar nunca nuestros deseos más profundos.

Ideal para llenarnos de energía

Valérie se levanta todos los días a eso de las 6 de la mañana. Esta madre de tres hijos, de un carácter apasionado, es directora general delegada de una gran empresa. “He descubierto la necesidad de equilibrar mi vida entre un tiempo para mí, un tiempo para la familia y un tiempo para el trabajo”.

El tiempo para ella misma lo encuentra por la mañana respirando el aire fresco exterior, haciendo ejercicios de Pilates en su salón o bien saliendo a caminar tres cuartos de hora con su marido. Sin teléfono, un único vistazo a su correo electrónico: “No hay urgencia, no hay que pensar que somos indispensables”. Resultado: “Me siento más disponible porque he estado disponible para mí”.

A los 33 años, Édouard también es hombre de familia: “Eso es lo que me hizo empujar los límites del tiempo”. A partir de las 5:30 horas, ya empieza a encadenar actividades: oración, ejercicio físico, plancha, lectura, formalidades administrativas, un poco de bricolaje… En ese momento, repara los juguetes de los niños.

Este paréntesis que vive en el silencio de la casa sin alteraciones, le da la impresión de vivir, de recuperar energías. Tanto es así que adopta el mismo ritmo durante las vacaciones con una hora de sueño más.

Equilibrio de vida, este es uno de los primeros frutos que observan los madrugadores.

Otra ventaja de esta fórmula: la creatividad. Después de haberse tomado su café en el jardín, Colette da gracias por “estar en el mundo”, deja volar un rato la mente, medita, reza y, a continuación, se pone con su trabajo de escribir: “Todo comienza, todo es posible. Tengo el espíritu fresco, estoy llena de energía y de deseos. Me encanta contemplar los árboles o el mar, según el entorno donde esté. Estoy más concentrada, más ligada a lo esencial”.

El secreto de los madrugadores

Adelantar una hora el despertador parece simple. Pero ¿es tan fácil? ¿Cómo hacerlo si nos acostamos tarde la noche anterior, si un hijo ha estado enfermo durante la noche, si el cónyuge tiene un ritmo distinto, si trabajamos con horarios desplazados o cambiantes?

“Me pregunto cómo lo he conseguido”, cuenta Colette, que escribía su tesis todas las mañanas a las 5 h mientras dormían sus cinco hijos. “Es un combate”, confiesa Élisabeth, madre de familia numerosa. “Es agotador”, reconoce Édouard. “A menudo tengo ganas de volver arrastrándome a la cama”, confiesa Axelle, soltera, que ocupa un puesto de responsabilidad en un medio de comunicación.

¿El secreto? Un ritmo de vida equilibrado haciendo una pequeña siesta o acostándose más temprano, en torno a las 22:30. Después de haber hecho deporte, rezado, cumplido con las actividades de la mañana y la tarde, ocuparse de los niños a quien corresponda, el sueño llega por lo general bastante rápido.

En caso de imprevisto, los campeones del madrugar se permiten un poco más de tiempo de sueño adicional en el límite de las siete horas irreducibles, ya que con menos corremos el riesgo de acumular fatiga. Pero tampoco demasiado, explica Édouard, “si no, ¡no tendría tiempo de hacer las cosas!”.

Cuidado con no disminuir el tiempo de sueño

Así que esta morning mania estaría disponible a todo el mundo, con la condición de tener la voluntad para realizar sus deseos más queridos.

Con todo, Pascal Ide, sacerdote y médico, advierte de que “hay que alegrarse de redescubrir el ritmo fundamental de la persona y la naturaleza: el día es para la actividad y la noche para el descanso. Esta fue una de las grandes aportaciones de la Regla de san Benito”. Sin embargo, “los hipnólogos (médicos especialistas del sueño) consideran que hay personas más de mañana y otras más de tarde. No todo el mundo tiene la misma calidad de presencia de atención cuando se levanta temprano por la mañana”.

El padre Ide advierte contra toda disminución del tiempo de reposo que cada uno necesite: “Igual que la necesidad de beber o de respirar, dormir –y dormir durante una duración que repare nuestra psique y nuestro organismo– es vital. Cualquier amputación de ese tiempo mínimo se paga rápidamente, por ejemplo, con una mayor sensibilidad a las afecciones.

Además, estamos agotando nuestro capital de salud, aunque los efectos se sentirán dentro de unos años en el caso de los más jóvenes. Y esta necesidad debe satisfacerse lo antes posible: no podemos acumular un retraso (seis horas de sueño durante la semana) para luego recuperarlo el fin de semana (doce horas de sueño nocturno)”.

Una vez le hemos cogido el gusto a este tiempo privilegiado, es difícil abandonarlo.

Charles, de 57 años y padre de familia, se levanta a las 6 de la mañana desde que vivió una enfermedad y la pérdida de un ser querido.

Con las preocupaciones, mi ritmo biológico cambió. Cada vez me levantaba más temprano. Busqué una solución para intentar equilibrar las cosas. Necesitaba despejar la mente y me iba a nadar casi todas las mañanas después de dejar a los niños en el colegio. Desde entonces, he asumido este ritmo y ya no lo cuestiono. Ocupar esta franja horaria de la mañana ha dinamizado mis días. La motivación se vuelve más fuerte con el paso de las semanas y los meses. Sé que me sienta bien y ya no puedo prescindir de esto”.

Bénédicte de Saint-Germain

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