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La Biblia, la mejor guía para liberarse de los conflictos familiares

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© VGstockstudio

Edifa - publicado el 30/08/20

¿Quieres (re)construir unas buenas relaciones familiares con tus seres queridos? ¡La Biblia puede ayudarte!

¿Sufres por los conflictos familiares que reinan en tu familia? ¿Y si algunos personajes bíblicos pudieran ayudarte? El sacerdote Olivier Bonnewinn explica cómo, en la Biblia, las familias se rompen y se reconcilian, pero recuerda que Dios no las abandona jamás. ¡Una fuente de ánimos para las familias de hoy en día!

¿Hay un modelo de familia en la Biblia?

La Sagrada Escritura no presenta una doctrina sobre la familia ideal. A través de los relatos, desvela las verdades universales sobre las relaciones familiares y su maduración. En mi libroLa famille dans la Bible : quand Abraham, Joseph et Moïse éclairent nos propres histoires [“La familia en la Biblia: cuando Abraham, José y Moisés aclaran nuestras propias historias”], me dejo guiar por los itinerarios de tres familias: la de Abraham, la de José y la de Moisés. En la obra cruzo diferentes disciplinas en una perspectiva teológica: la exégesis, la antropología, la ética y algunos datos de psicología. Al leer estas aventuras inspiradas, el lector ve sus vicisitudes familiares aclaradas por la palabra de Dios.

¿En qué te centras en la historia de Abraham?

Me intereso por la paternidad. ¿Cómo abandona Abraham su familia “disfuncional” para fundar la suya propia? A través de miles de kilómetros recorridos, efectúa una trayectoria interior impresionante, pasa por privaciones y tentaciones. Afronta, por ejemplo, lo que hoy se llama “gestación subrogada”: Sara, que padece esterilidad, se ampara en la fecundidad de su sirvienta Agar, que le concede un hijo con su marido: instrumentalizan el vientre de la esclava y reciben a Ismael.

Dios no permanece inactivo. Entra en este drama y deshace los nudos que se resultan. Al cabo de los años, ayuda a Abraham y a Sara a desarrollar relaciones de alianza auténticas, tanto entre ellos como con extraños y con Él mismo. Con una infinita delicadeza, los acerca a la paternidad. Después de veinticinco años de camino, Sara da felizmente a luz a Isaac, cuyo nombre significa “reír”. Pero la aventura no ha terminado. No basta con traer al mundo a un hijo para ser padre plenamente. La paternidad de Abraham se forja con acontecimientos tales como el destete de Isaac y la expulsión de Agar y de Ismael, el “sacrificio” de Isaac, su matrimonio concertado

La historia de José y sus hermanos, es la de la envidia…

Las relaciones entre hermanos y hermanas a veces son complicadas. Por supuesto, son una fuente de alegría y de felicidad. Pero también están marcadas por una rivalidad que puede transformarse en envidia, en odio, incluso en deseo de muerte. Miremos, por ejemplo, las disputas familiares que pueden suceder con una herencia

El relato de José y de sus hermanos escenifica esta realidad. Un adolescente de 17 años despierta la envidia de sus hermanos, ellos conspiran contra él y lo encierran en un pozo para venderlo como esclavo. La actitud de su padre no es ajena a esta rivalidad mortal. Él hace de José su preferido. La confusión, las medias verdades, las mentiras y los secretos destruyen esta familia. Y hacen falta decenas de años para que germine un trabajo de perdón.

¿Y Dios? Interviene poco en el acercamiento de los hermanos. No es un sustituto de su compromiso –o de su falta de compromiso– con la paz familiar y la (re)construcción de sus lazos. Deja que cada uno tenga su libertad y su responsabilidad. Y, al mismo tiempo, los apoya, obrando en el secreto de Su Providencia.

La historia de Moisés, que se debate entre tres familias, ¿cómo puede ayudar a los jóvenes que buscan su identidad?

¡No solamente a los jóvenes! También para adultos de todas las edades. Todos nos planteamos la misma pregunta crucial: “¿Cómo descubrir quién soy y construir quien quiero ser?”. La encontramos en Moisés, un joven tartamudo, frágil, zarandeado entre tres familias, tres culturas, tres religiones.

¿Cómo construye él su identidad? ¡Todo es tan cambiante a su alrededor! ¿Quiénes son sus padres? ¿Cómo articular esas múltiples figuras parentales, cómo acceder a su “yo” verdadero? Moisés no encuentra la clave de este enigma. Sin embargo, de repente, “más allá del desierto”, Alguien lo llama por su nombre desde el centro de una zarza ardiente.

Moisés se construye volviéndose hacia Él, “Yo soy el que soy” (Ex 3,14), y comprometiéndose por la justicia. Al final de su vida, su identidad nómada conoce un logro sorprendente. Se convierte en una identidad hospitalaria para todo un pueblo y, a través de él, para millones de personas.

¿Cómo acompaña Dios a todas estas sagas familiares?

Durante su periplo, Abraham recibe palabras y señales de ánimo de Dios. Recibe apoyo para atravesar sus angustias, sus contradicciones y sus pecados. Dios permanece al lado de todos, incluso en la noche de sus errancias y de sus rechazos. En varias ocasiones, Él renueva su promesa y su confianza sin ser asfixiante. Sucede lo mismo con José y Moisés, aunque las intervenciones divinas son más discretas. Dios toma el camino del perdón que salva a cada uno de las situaciones más intrincadas, con dulzura, paciencia e inteligencia.

¿Cada familia tiene una vocación?

Cada familia está formada por personas únicas en un contexto único. Cada una es única y posee una vocación propia que descubrir con el paso de los años. Dios no nos llama en lo abstracto. Él no escribe los “destinos familiares” como un gran arquitecto.

Tiene tantísimo respeto por la libertad humana que procura despertar, educar, liberar de obstáculos mortíferos…

Su plan: hacer una alianza. Él propone establecer un diálogo personal y común, contraer una alianza particular y comunitaria para avanzar en Su compañía.

Entrevista realizada por Bénédicte Drouin

Tags:
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