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Disfruta así de la soltería

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¿Te preguntas mucho si encontrarás algún día un esposo o una esposa? ¿Y si la clave de esta espera, que a veces parece interminable, fuera vivir simplemente el presente?

La soltería es un fenómeno social que afecta a muchas personas. Y cuando se prolonga, a menudo es fuente de sufrimiento. ¿Cómo asumirlos y superarlos?

Explicación de Dominique de Monléon Cabaret, casada a los 45 años. Esta autora, que ha pasado mucho tiempo en la soltería, da testimonio de esta espera suya y de cómo la vivió.

Un testimonio que puede ayudar a muchos solteros y solteras.

¿Qué te parece más difícil de asumir en la soltería?

La constante, creo, es la soledad. Es una prueba: “No conviene que el hombre esté solo” (Gn 2,18). A este sufrimiento a veces se le suma que el entorno dispone del tiempo del soltero: “Solo tienes que ocuparte de tus padres, de mis hijos…”. Es igualmente cierto en la vida profesional: “Puedes trabajar también el sábado, ¡total, estás sola!”.

En la medida en que la libertad no esté comprometida visible u oficialmente, corre el riesgo de ser negada. El soltero no es percibido realmente como un adulto. ¡Mientras que debe dirigir su propio barco solo! Los impuestos, las facturas, las tareas del hogar, las compras diversas, el bricolaje…

¡Es difícil! Por si fuera poco, el soltero no siempre tiene derecho a su sufrimiento: “¡Solo tiene que ocuparse de él mismo!”. Como si el sufrimiento pudiera medirse o compararse…

La familia y los amigos tienen necesidad de encontrar una causa a esta soltería. De ahí los comentarios, los consejos, en forma de dudas: ¿Igual es de carácter demasiado difícil, demasiado discreto, demasiado …?

¿Cuál es el gran combate de la persona sola?

La imaginación se desarrolla más fácilmente en la soledad y se corre el riesgo de que amplifique, que dramatice, las cosas pequeñas de la vida cotidiana, que encontrarían una justa medida en la conversación con el cónyuge. Pero esto no es una constante en los solteros. Muchos y muchas viven muy bien el momento presente: se entregan. Es el mejor antídoto a la imaginación.

¿Cómo vivir la soltería sin rechazo?

Según la lógica del mundo, los solteros oscilan entre dos extremos: o son tímidos o se consuelan en aventuras pasajeras. Algunos se dejan llevar y se involucran en relaciones sin continuidad. Sin embargo, la sexualidad no se reduce al cuerpo: todo el ser humano es sexuado. Un soltero casto, si piensa en los demás y se entrega generosamente, renuncia menos a su virilidad o a su feminidad que aquel que cede a aventuras egoístas.

¿El miedo a entregarse y la crisis del compromiso son las únicas causas de la soltería?

Si uno no se ama a sí mismo, es difícil amar al otro. Si uno se repliega sobre sí mismo, es difícil conocer a alguien. Al contrario, si caemos en la obsesión del matrimonio, todo el mundo huye… Pero a veces no hay causas objetivas. ¡Las personas casadas no son necesariamente más equilibradas, más hermosas o más entregadas que las demás!

¿Es posible decirle que a alguien que tiene la vocación del matrimonio cuando no ha encontrado a su “elegido”?

Decirle a alguien que tiene la vocación del matrimonio no me parece imprudente. Es quizás positivo. Un discernimiento así puede ayudar a prepararse para un compromiso, a ganar en confianza en uno mismo. Pero también hay que indicar la actitud correcta que adoptar.

¡Cuidado con no tomar este tipo de discernimiento como una vía trazada irremediablemente! Siempre podemos cumplir nuestra vocación humana y cristiana y vivir la complementariedad hombre-mujer de una manera distinta que en el matrimonio. Es una realidad social.

¿Piensas que hay que esperar al elegido/a de nuestro corazón o buscarlo?

La respuesta no puede darse en términos absolutos. Algunos se inscriben en sitios de citas: ¿por qué no, si se eligen bien? ¡Pero hay que permanecer libres y no esperarlo todo de esos sitios! Cuando aparecen la confusión, la angustia o la inquietud, es necesario marcar las distancias.

Y es importante saber complacerse, organizar escapadas, cenas, por la única alegría de encontrarse uno mismo. Sería desmesurado centrar todos nuestros pensamientos, actividades y relaciones en la búsqueda de ese elegido/a… Insisto, lo que cuenta y lo que nos hace feliz es entregarnos, darnos a los demás.

Existen solteros satisfechos, aunque sufran la ausencia de un cónyuge. Así dan testimonio de la verdadera naturaleza de la felicidad. En una sociedad que quiere garantizar todas las seguridades, su testimonio muestra cómo es posible desarrollarse plenamente en una cierta pobreza social y afectiva. 

¿Cuál es el secreto de su alegría?

¡Son felices en el presente! Hay que acoger el instante presente. Es imprescindible para el soltero, porque le permite encontrar ahí a Dios en todo momento y recibir así una fecundidad espiritual. Cada día puede ser fecundo: “El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto”.

Maryvonne Gasse

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