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¿Corres todos los días? Añade a tu deporte un toque espiritual

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¿Y si practicaras el rezogging, rezar corriendo? El deporte es bueno para la salud, de eso no hay duda. Pero ¿y si fuera bueno también para la vida espiritual? Si corres todos los días algunos kilómetros, intenta rezar también sobre la marcha. ¡Ya verás que es muy fácil!

¿Alguien no sabe todavía lo que es el plogging? Este concepto, inventado en Suecia, consiste en correr al mismo tiempo que recogemos los restos de basura que encontremos por el camino. Plogging es fruto de la contracción de la palabra jogging, (correr a ritmo moderado, en inglés), y del verbo plocka upp (recoger, en sueco). Recoger residuos mientras se corre es hacer algo que nos sienta bien y al tiempo que hacemos el bien. A eso se le llama “jogging comprometido”.

Pero hay otras formas de hacer algo bueno y también una buena acción. Y la que os explicamos aquí la llamaremos rezogging: rezar corriendo.

Hacer ejercicio útil y rezar sobre la marcha

Para convertirse en un practicante profesional del rezogging, hay que comenzar poco a poco. Durante el calentamiento, comenzamos con una oración, por ejemplo podemos consagrarnos a María; para los estiramientos decimos rezar por ejemplo, el Padrenuestro. La primera vez que salgamos a hacer rezogging, basta con rezar un Ave María. Luego, progresivamente, aumentaremos la cadencia e intentaremos correr con una decena. 

La próxima vez, por qué no, podríamos intentar rezar un rosario y preparar así una media maratón. Así, mientras un vecino podría estar luchando contra la contaminación del Planeta al practicar plogging, el que practique rezogging estará pendiente de cuidar también su interior y acercarse al Creador. Y ¿por qué no practicar plogging y rezogging al mismo tiempo? Todo es posible. 

Habrá quien diga que el rezogging no ha inventado nada nuevo, que los peregrinos ya hacen ejercicio al tiempo que caminan con devoción y oración. Efectivamente, tienen razón. Simplemente nos ha gustado usar este neologismo para animar a los deportistas a cultivar su vida espiritual. 

Gabrielle Cluzel

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