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¿Demasiado tiempo soltero?

SAD WOMAN
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La lista de preguntas para comprender la soltería

A pesar de los medios dedicados a encontrar a su alma gemela (salidas, sitios de citas, redes sociales y parroquiales), la soltería parece eternizarse para algunas personas. Entonces, sobrevienen el cansancio y el desánimo frente a la soledad afectiva que se instala. Y surge una pregunta: “¿Es esta la voluntad de Dios?”.

¿Dios ha querido que sea soltero/a? ¿Tiene un proyecto para cada ser humano hasta el punto de que sería un error querer hacer nuestra propia voluntad?”. Estas son preguntas que pueden asaltar alguna vez a ciertos solteros o solteras.

Y, bueno, no, Dios no ha decretado que tal o cual persona deban ser solteras. Del mismo modo que nunca decretó que ese hombre o esa mujer debieran casarse con una u otra persona. Dios no convierte en robots a las personas. Él les dio una libertad. Les permite ese poder increíble de escoger para construirse a sí mismos.

Esta libertad marca la vida humana, esta posibilidad dada al hombre de hacerse a sí mismo, para bien y para mal.

En la noche de su vida, la persona podrá decir: “He esculpido mi ‘estatua eterna’. No he sido una marioneta manipulada por un Dios todopoderoso”.

Ciertamente, Dios acompaña a las personas en el camino que escojan pero siempre sin atentar contra su libertad. Pero es que ser libre es tener precisamente esta facultad de escoger el sentido que damos a nuestra vida.

Sin embargo, ¿por qué entonces hay personas que permanecen solteras a pesar de sus esfuerzos? Su sueño es fundar una familia, así que multiplican las ocasiones de encuentro, rezan y hacen todo tipo de actividades para que Dios ponga en su camino a esa alma gemela tan deseada. ¿Por qué sus esfuerzos parecen ser vanos?

La lista de preguntas para comprender la soltería

Ya que las personas son libres, hay una parte que depende de ellas. Un soltero o soltera deseosa de encontrar el gran amor de su vida podría plantearse algunas preguntas esenciales que, aunque puedan ser algo incómodas, le ayudarán a comprender mejor su soltería (y también a cambiar algunos de sus comportamientos):

  • ¿Quizás sigo en la soltería por haber esperado demasiado a que “me caiga un cónyuge del cielo”?
  • ¿Tal vez tenga cierta aprensión, un temor inexplicable, a una vida de pareja que no deseo realmente? (Muchos solteros, en este caso, “sabotean” las oportunidades de encuentro que preparan sutilmente sus propios amigos).
  • ¿He favorecido las oportunidades de encuentro frecuentando lugares donde poder conocer a alguien?
  • ¿Me he mostrado disponible o he sido esquivo o huidizo?
  • ¿Tengo miedo de revelar en confidencias auténticas las cualidades profundas de mi interior? Solo podemos amar a alguien si lo admiramos y solo podemos admirarlo si lo conocemos. Pero no lo conoceremos hasta que hayamos descubierto, a través de una comunicación real, el diamante que está en lo hondo de su ser.
  • Por último, ¿acaso he mirado demasiado arriba y deseado encontrar un ser perfecto que en realidad no existe? (¡Cuántos solteros y solteras esperan todavía esa perla, ese príncipe azul o princesa de ensueño que no está en ningún sitio!).

Y ¿dónde está Dios en todo esto?

Una parte depende del soltero, es cierto, pero otra depende también de las circunstancias. Y si, por el momento, la persona adecuada todavía no se ha presentado, hay que saber dar un sentido a la soltería.

¡Muchos solteros y solteras han podido encontrar plenitud en su situación porque supieron plantearse un proyecto de vida emocionante! A la vida hay que darle un objetivo gratificante. Por ejemplo, desarrollar esas cualidades artísticas que tan a menudo tenemos en la lista de espera. O quizás dedicarse a una tarea útil para la sociedad, para la Iglesia, para aquellos que sufren: nada hay mejor que la alegría de reducir la tristeza de un corazón.

Y ¿dónde está Dios en todo esto? Dios es como un GPS. La persona elige el destino y el GPS le ayuda a alcanzarlo. Y si, por el camino, la persona cambia de meta, el GPS no le abandona, sino que se reajusta.

Denis Sonet

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