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Acepta el reto de la alegría

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Cómo cultivar la alegría día a día cuando te rodean dudas e inquietudes

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Salud, economía, vida cotidiana y espiritual… Ahora que empieza el desconfinamiento, muchos permanecemos inquietos ante esta realidad incierta y los cambios impuestos por la pandemia del coronavirus. 

En casi todos loa ámbitos vitales el clima es cuanto menos sombrío y el futuro, incierto. En un contexto así, muchos se preguntan cómo podemos “seguir creyendo”; cómo mirar el futuro con esperanza y cómo conservar finalmente la alegría de vivir cuando todo parece ir en contra.

 

 

Actitudes alegres

Ponte en acción y adopta alguna de las actitudes alegres que encontrarás en esta galería

¿Y si la alegría fuera un deber?

 La idea del deber de estar alegre parece descabellada y, sin embargo, puede ser efectiva afrontar el nuevo día y para adaptarnos a los cambios que se nos presentan de pronto en este contexto tan inestable.

La receta para desarrollar una sana alegría y conservarla parece simple. Para recuperar la vitalidad general apostemos por descentrarnos de nosotros mismos. Porque hay remedios seguros para el pesimismo y la inquietud.

Remedios como escoger mirar con más atención aquello que va bien en vez de lo que va mal o adoptar el lema “¡lo mejor está justo ahí!”. Tal vez así encontraremos una alegría más natural y más habitual que  exige ver las cosas desde la perspectiva buena.

Es cierto que querer ser alegre puede resultar violento cuando nos vemos avasallados por malas noticias o cuando sufrimos por algo particularmente trágico.

Y si somos creyentes, no olvidemos que tenemos motivos para la esperanza y la alegría. Así que, ¿por qué no buscar en nuestro interior y a nuestro alrededor el rastro trascendente de nuestra vida? ¿Por qué no intentamos encontrar los medios para que la alegría habite nuestros días?

Por ejemplo, una persona preferirá escuchará su música favorita mientras que otra devorará una buena novela. Una hará cada noche una revisión de su jornada para identificar al menos dos fuentes de acción de gracias, otra decidirá ir a ayudar a un vecino o llamar a un amigo que le despierte una sonrisa. Este combate por la alegría es muy concreto, ¡que cada uno busque sus armas!

Sébastien Thomas

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