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¿Tu pareja te fastidia el sueño?

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© Tero Vesalainen
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Ronquidos, golpes de codos, la lucha por la colcha, falta de espacio en la cama. Si no aguantas más dormir con tu esposo o esposa, aquí tienes algunos consejos que podrían salvar las noche ¡y la pareja!

Entre quienes no soportan los ronquidos de su pareja, quienes desean disponer de más espacio y quienes disfrutan del dulce y reconfortante calor del otro, dormir en la misma cama no siempre es sinónimo de descanso. Aunque algunos no puedan contemplar la perspectiva de dormir el uno sin el otro, hay quienes soñarían con tener otra habitación u otra cama ante tan intensa incomodidad.

¡Existen respuestas prácticas!

Charles está especialmente preocupado porque su esposa no soporta sus ronquidos, que la despiertan, le impiden volverse a dormir y por lo que sufre una fatiga recurrente. Para gran condena de su marido, ella sueña con tener un dormitorio para ella, aunque no siente ninguna animosidad hacia él.

Lo mismo le pasa a Louis, que necesita más espacio para tener un sueño reparador. La presencia demasiado próxima del cuerpo de su mujer le impide “estar a sus anchas”. Un “conflicto territorial”, señala con humor su esposa.

Por el contrario, Bruno y Mathilde no pueden plantearse el dormir separados. Ellos consideran que ese tiempo de dormir juntos es un momento de complicidad y de conversación íntima. Mathilde añade: “Hemos constatado que, al envejecer, vamos necesitando más espacio. Por eso hemos comprado una cama grande, king size”. Tomaron también una decisión pragmática: tener dos colchas para evitar las conflictos nocturnos.

Todavía falta poder encontrar otra respuesta: con frecuencia, a los roncadores les cuesta darse cuenta de que su ronquido es tan fuerte que imposibilita a su cónyuge continuar durmiendo en la misma habitación. Antes de tomar una decisión radical, es necesario consultar a un otorrino, que sin duda administrará los medicamentos propuestos por laboratorios especializados o incluso una operación.

Entre los partidarios del dormir solo, están también quienes consideran que su comodidad personal prima sobre el bienestar de la pareja. Sin embargo, la proximidad corporal (las caricias, el contacto piel con piel y otros gestos afectuosos) favorece la producción de una hormona, la oxitocina, llamada familiarmente la “hormona de la fidelidad”. ¡Sería una pena privarse de ella!

¿Qué hacer, entonces? Lo prudente es dejar la elección de dormir separados (cama o dormitorio) como última opción.

Marie-Noël Florant

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