Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 20 octubre |
San Cornelio, el centurión
Aleteia logo
home iconEspiritualidad
line break icon

¿Por qué es bueno pedir perdón a Dios en la oración de la tarde?

WOMAN,PRAYING

© Wavebreakmedia | Shutterstock

Edifa - publicado el 12/01/20

Cuando la confesión del pecado no es amarga sino todo lo contrario

¡Cuán lejos estamos de Dios, cuando Él está tan cerca! Afirmamos su presencia, su lealtad, su proximidad, y tenemos razón. Pero al mismo tiempo debemos reconocer la distancia que nos separa de Él. La distancia es infinita, si no el doble.

Primero hay una distancia ontológica: nuestra condición de criatura. El papa Benedicto XVI enseñó a los jóvenes alemanes en Colonia las dos palabras que explican la adoración.

En latín, adoratio evoca el envío de un beso, que el Papa no dudó en discernir como un gesto de comunión. En griego, por otro lado, proskynésis evoca la postración: el hombre se reconoce a sí mismo muy pequeño ante el Infinito.

Moisés tuvo que quitarse las sandalias delante de la zarza ardiente (Ex 3, 5), Isaías purificó sus labios con fuego (Is 6, 5-7), el apóstol Pablo cayó «de rodillas» frente al Misterio (Ep 3 14).

¿Por qué se ha vuelto tan difícil y tan raro orar de rodillas o hacer una genuflexión simple (a veces reemplazada por una vaga inclinación, una pálida imitación de la metania ortodoxa o saludo oriental?

¿Somos en este punto rehenes de una cultura del self-made-man, aquel que no le debe nada a nadie? ¿O de un laicismo ambiental, que borra todos los signos de la trascendencia?

Cuando nuestro pecado nos aleja de Dios

La relación con Dios es a la vez intimidad y alteridad. Las dos no se contradicen entre sí. Por el contrario, se refuerzan mutuamente.

Esto es conmovedor, para María primeramente, y luego para nosotros: el Altísimo se inclina hacia el bajísimo – «la bajeza de su sirvienta», dice ella.

Una segunda brecha ensancha más la primera, y se convierte en un abismo: esto es nuestro pecado. Cierre del corazón, separación voluntaria.

Recordemos la reacción de Pedro en el momento de la pesca milagrosa: «Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador» (Lc 5, 8).

Allí de nuevo, no digamos demasiado rápido que la misericordia colma la distancia. Es cierto, pero al mismo tiempo la resalta: el pecado es intolerable, precisamente porque hiere el amor puro, la misericordia infinita. ¡Qué injusticia!

Aquí nuevamente, justicia y misericordia no se contradicen, sino que se confirman mutuamente. Además, ¿has notado esta evidencia perturbadora?

En la historia de la Iglesia, ¿quiénes han llorado dolorosamente por sus pecados, quiénes han estado horrorizados ante la menor infidelidad? Respuesta: ¡los santos!

Cada tarde, pidamos perdón al Señor

No podemos entrar en la presencia de Dios sin pasar por una purificación, por un purgatorio, desde esta vida. Nada de tibio en efecto puede entrar en la zarza ardiente del Amor.

Se trata de la verdad de nuestra relación con Dios y, por lo tanto, de la autenticidad de nuestra oración. Porque somos nosotros, nosotros exclamamos: «¡Kyrie eleison!». Porque es Él, decimos: «¡Gloria in excelsis!».

Estas son las dos «notas» que abren la liturgia dominical (algunos suprimen una u otra, y destruyen sin darse cuenta todo un equilibrio espiritual).

¡Atención! Contrariamente a lo que a menudo se piensa, la confesión del pecado para un cristiano no tiene nada de amargo. ¡No es triste!

O más bien, si hay una tristeza del pecado, esas lágrimas serán consoladas, cuando las lágrimas de arrepentimiento se conviertan en lágrimas de felicidad.

Tal es en efecto el prodigio del Amor misericordioso: la herida que nosotros le infligimos es la misma que nos cura.

Cada tarde, es bueno recordarte las maravillas que iluminaron el día (¡Aleluya!). Luego toma un momento para reconocer las infidelidades, grandes o pequeñas, que lo nublaron (¡Perdón, Señor!). Verás que es un camino de conversión. ¡Y en tu próxima confesión, tendrás de esta manera algo que decir!

Por el padre Alain Bandelier

Tags:
misericordiaperdon
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
VENEZUELA
Ramón Antonio Pérez
Cuando la vida surge del atroz abuso a joven discapacitada
2
Henry Vargas Holguín
¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo?
3
Francisco Vêneto
Los pasajeros aplauden a los pilotos después de un vuelo de 36 ho...
4
Aleteia Brasil
¡Cuidado con las oraciones de sanación y liberación!
5
Ary Waldir Ramos Díaz
El Papa a los poderosos: “Quiero pedirles en nombre de Dios…”
6
THERESA
Maria Paola Daud
¿Santa Teresa de Ávila fue la inventora de las papas fritas?
7
Felipe Aquino
¿Hay pecados tan graves que no puedan ser perdonados?
Ver más