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4 ideas para orar con los adolescentes

Jeffrey Bruno/CNA
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Durante la adolescencia, la fe de los jóvenes se vuelve más íntima. Pasan de la piedad del niño, estrechamente ligada a la de los padres, a una fe adulta. La oración en familia puede entonces tomar una forma diferente

La dificultad de la oración en familia aumenta con la edad de los niños. A partir de los 12-13 años, se sienten fácilmente limitados por este método. Poco a poco se «separan» de la oración en familia, prefiriendo un enfoque más personal o, a veces, negándose a orar en absoluto. Aquí tiene algunas sugerencias para animarles a seguir orando en familia.  

    1. Reserve un momento por la noche, en un día determinado de la semana, para leer los textos de las Escrituras del domingo siguiente. Será una excelente y útil preparación para la Misa. Este tiempo en familia puede ir seguido de un breve tiempo de meditación o de intercambio y se puede concluir con una oración de acción de gracias y de intercesión. 
    2. Aproveche los momentos litúrgicos más importantes (Navidad, Pascua, Todos los Santos…) para tener juntos un tiempo de intercambio, de lectura de la Palabra de Dios y de oración.
    3. Utilice las vacaciones y los cumpleaños de cada uno, las salidas, las ausencias y los regresos, las decisiones decisivas, la muerte de los seres queridos, para meditar en familia. Corresponde a cada uno estar atento a estos «signos de la presencia amorosa de Dios en la historia de la familia» y hacer de ellos un motivo de comunión familiar y de encuentro con el Señor en acción de gracias.
    4. Suscríbelos a algún recurso de oración, por ejemplo la revista «Magnificat«. En un primer momento, usted piensa que la oración de cada día es demasiado abundante y exigente para ellos. Pues bien, se sorprenderá mucho al ver que animados por el hecho de que se les trate por lo que son -es decir unos adultos a los ojos de Dios- harán de Él un compañero de vida.

Por Jean-Régis Fropo

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