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Toda la familia ayuda a educar la fe en los niños

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Edifa - publicado el 01/12/19

Los abuelos, tíos, padrinos y primos pueden ofrecer bellos y auténticos testimonios de fe.

Aunque el papel de los padres en la educación en la Fe de sus hijos es esencial e insustituible, no debemos descuidar el papel de los otros miembros, más o menos cercanos, de la familia. Su misión es complementaria a la de los padres.

Para que el niño crezca y se desarrolle en paz y armonía, es importante que pueda ver a sus abuelos, tíos, tías y otros miembros de la familia, orar, participar en la Misa y comportarse como cristianos. En ciertos momentos, el niño será más sensible a estos ejemplos que al de sus padres.

Para aconsejar

Cuando el niño llega a la casa de sus abuelos de vacaciones, por ejemplo, te preguntan sobre sus hábitos y necesidades en términos de comida, sueño, etc. Es esencial que ellos también lo hagan con respecto a su vida de piedad.

Como en otros ámbitos, las vacaciones fuera del hogar deben proporcionar al niño la estabilidad y la permanencia indispensables para un desarrollo sereno y armonioso, permitiéndole al mismo tiempo abrirse a otras formas de ver, hacer y ser que las que habitualmente encuentra. Lo que es cierto para los asuntos materiales, como la comida, lo es también para la educación en la fe.

Además, los miembros de una misma familia pueden ayudarse mucho en la educación de sus hijos sobre la fe:

  • intercambio de ideas,
  • consejos,
  • simplemente un ejemplo silencioso que reavivará la confianza, les hará querer hacer más y mejor, mostrar sin palabras que ayudar a los niños a caminar hacia el Señor es una gracia ofrecida a todos los padres.

A veces la educación en la fe es un tema que no siempre es fácil de tratar en la familia, incluso cuando uno siente la necesidad de consejo o aliento. Es cierto que se trata de una cuestión tan importante y profunda que no se puede debatir en cualquier momento y de cualquiera forma.

El ejemplo

Es importante mantener un clima de confianza en el que cada uno sepa que es bienvenido y amado tal como es, sin juicios ni críticas.

Un clima de discreción en el que también se puede hablar sin temor a que sean repetidas nuestras palabras, no por gusto al secreto, sino por respeto a lo que no se puede sacar a la luz.

La ayuda de los abuelos (entre otros) puede ser particularmente útil en los momentos más importantes de la vida cristiana del niño: bautismo, primera comunión, etc. Pueden contribuir mucho, con su actitud, a mantener el fervor del niño, a fomentarlo dando realmente prioridad al aspecto religioso de la celebración y no a las legítimas celebraciones familiares que la acompañan.

Es necesario llegar a tiempo a la Misa de Primera Comunión para que el niño vea que sus familiares se lo toman muy en serio. También es importante ayudar al niño a mantenerse enfocado en lo esencial, evitando ofrecer un regalo cualquiera.

Pensar en regalos (pero no en cualquier regalo)

Los regalos son otra forma de colaborar en la educación de la fe, y no sólo con ocasión de acontecimientos religiosos. No son solo libros religiosos y artículos de piedad en Navidad, cumpleaños…

Lo importante es más bien preocuparse siempre de colaborar en la educación cristiana del niño. No somos cristianos solo cuando oramos y vamos a misa. Somos cristianos en todas partes y siempre.

Un niño debe ser capaz de crecer en la vida cristiana cuando juega, lee o escucha música. Hay juguetes y libros que van en la dirección de la educación cristiana y otros en la dirección opuesta. Por supuesto, también depende de cómo se utilicen.

Además, sin ir demasiado lejos, no está prohibido ofrecer un regalo religioso como un libro muy bien ilustrado que permite discutir todo tipo de cuestiones esenciales con los niños.

Felices son los niños que pueden contar con sus abuelos, tíos y tías para ayudarles a caminar hacia Dios. Felices ellos también si tienen verdaderos padrinos y si se benefician del ejemplo y apoyo de sus hermanos y hermanas.

Christine Ponsard

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