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Un motivo sorprendente para Rezar el Rosario (Un bello testimonio)

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Fátima 13 de mayo de 1917

La Virgen se aparece a 3 pastorcillos y les comunica: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”.

Luego, en su tercer aparición les encomienda: “Cuando recéis el Rosario, decid después de cada misterio: ‘Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas”.

Como si no bastara que nuestra madre del cielo nos encomiende rezar el rosario por nuestro propio bien y el de toda la humanidad, nos muestra los beneficios de rezarlo.

Yo soy de esos que llevo en mi bolsillo un rosario y ocasionalmente lo rezo con mi esposa Vida. Este mes  me he propuesto rezarlo a diario, tomar esa buena costumbre.

Me gusta sobre todo rezarlo en los bancos cuando hago una larga fila. La verdad te ves un poco extraño, pero siempre llama la atención y alguien te comenta: “Yo también lo rezo”.

Me agrada rezarlo cuando estoy en un congestionamiento vehicular. Me ayuda a tener presencia de Dios repasando la vida de Jesús.

Pero hay un motivo sorprendente por el que últimamente lo estoy rezando con mayor frecuencia. Lo descubrí de casualidad. La verdad nunca antes me había percatado de ello.

Ocurrió una tarde. Algo pasó que me disgustó muchísimo. Una gran injusticia y no pude defenderme ni mostrar que tenía la razón (al menos mi razón). Sencillamente pasó y nada pude hacer. Por eso me sentía inquieto y molesto.

Mi mente empezó a dar vueltas con pensamientos de todo tipo. Y la verdad no sabía qué hacer. Entonces recordé mi rosario y me dije: “Me sentaré en la banca afuera de mi casa y voy a rezar”. Eso fue lo que hice.

A medida que pasaba el tiempo y llegaba al segundo misterio, una paz diferente a la que suelo experimentar me inundó. Seguí rezando y mientras avanzaba me sentía más tranquilo.

A terminar estaba completamente sereno y pude reflexionar con tranquilidad en todo lo que había pasado y me di cuenta que era algo que no tenía importancia. Y que yo había exagerado.

Era increíble. Cuánta paz y serenidad sólo con rezar el Rosario.

¿Te ha pasado algo así?

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