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Tienes una carta, Papa Francisco

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Querido Papa Francisco:

Te escribo desde Panamá. Eres el segundo Papa, al que le escribo. Solemos intercambiar mensajes y correos con familiares y amigos, pero escribir a un Papa, es otra cosa.

Santa Catalina de Siena te llamaría: “Dulce Cristo en la Tierra”.

Hemos leído lo que está ocurriendo en nuestra Santa Madre Iglesia. Algunos de sus hijos han actuado mal y todos sufrimos.  Es espeluznante lo que hicieron. Las pobres víctimas. Y el daño se esparce como una mancha de aceite, sobre los creyentes, porque hace que olvidemos a los buenos y santos sacerdotes que están ofrendando sus vidas por amor a Cristo y a la humanidad.

Quería contarte buen Papa Francisco… Tengo 34 años de casado. Mi esposa se llama Vida, como la vida y tenemos 4 hijos. Todas las tardes nos sentamos un rato a conversar. Solemos tomarnos un cafecito juntos, con tostadas de pan, mantequilla y mermelada.

Cada vez que estoy tomando el café me repite lo mismo y yo la escucho atento:

“Hay tres frases que me encantan del Papa:

  • Nada de drama.
  • Mis antepasados vienen de un pueblo en Italia donde caminan lento, pero saben hacia donde van.

Y la otra, que les dijo a los argentinos:

  • Échense la Patria al hombro”.

Esa es Vida. Ella está pendiente del Papa y sus palabras. Y me lo recalca constantemente.

Hay una pequeña desventaja. Cada vez que algo ocurre y se da cuenta que me voy a quejar por ello, me repite:

“Como dice el Papa Francisco, nada de drama”.

Y eso es casi todos los días:
“Nada de drama”.

Vengo de una familia hebrea (mi papá) y católica por parte de madre. Crecí con las dos culturas. Soy católico por convicción y por la gran amistad que me ha brindado el buen Jesús desde el sagrario. Amistad que tenemos desde que soy un niño y vivía Él enfrente de mi casa, en un pequeño oratorio. Y de niño me asomaba a la ventana para saludarlo al otro lado de la calle: “Ey Jesús, ten un gran día”.

Debe ser difícil ser Papa con todo lo que pasa en el mundo. Pero no estás solo. Muchos en el mundo oramos por ti, sabiendo que tú oras por nosotros.

Te queremos mucho. Debes saberlo.

En estos tiempos de zozobra me confortan las palabras de la Virgen Santísima: «Al final mi Inmaculado Corazón triunfará».

¡Dios te bendiga! Y un fuerte abrazo.

………….

P.D.: Te esperamos en la JMJ en Panamá.

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