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Ten cuidado. El diablo ronda…

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De pronto lees esto… “Sean sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar”. (1 Pedro, 5, 8)

Empiezas a reflexionar y a preocuparte cuando un católico te asegura que no existen el diablo ni el infierno.

Son temas que nunca me ha gustado tocar, y reconozco que fue un error. Debemos alertar a otros, que estén vigilantes, que no se dejen vencer por las tentaciones o el odio del maligno.

Su paso por el mundo es sutil, le gusta pasar desapercibido, actuar en bajo perfil… pero no puede evitar ser evidente, dejar rastros.

Si eres como yo, que me gustan los libros de detectives, podrás encontrar pistas suficientes de su presencia y actuar. Trabaja tras bambalinas, oculto, silencioso, Deja pequeñas marcas como piezas de un rompecabezas. Basta unir esas piezas y te darán un retrato espeluznante de su odio a la humanidad.

Se dice que la santa Biblia menciona el infierno una 70 veces y otras tantas al maligno.

«Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.» (Mateo 4, 10)»

Negar su existencia es una sutileza, un grave error, que marca la vida de muchos y abre las puertas al pecado y la pérdida de la gracia santificante. Me parece que es remar por la corriente equivocada.

Abraza la verdad. Y la encontrarás en las Escrituras, las enseñanzas de la Iglesia, los Padres de la Iglesia. Y sobre todo usa el sentido común, ese don que Dios te dio para que pudieras discernir.

Recuerdo haber leído sobre el Padre Pío conversando con una persona. “Padre Pío, no creo en el infierno”. Y el Padre le responde: “Ya creerás cuando llegues allá”.

Si no crees en el demonio, usa tu cualidad más importante, el sentido común. Busca pistas, lee las escrituras, mira a tu alrededor y llegarás a una simple conclusión: “Existe. Y no sólo es malo, es malísimo”.

Siempre me ha impresionado la visión del infierno que tuvieron los pastorcillos en Fátima. Y estas dos frases de la Virgen santísima:

“Rezad, rezad mucho, y haced muchos sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno, por no haber quien se sacrifique y rece por ellas”.

“Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, quiere Dios establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”.

¿Cómo cuidarme? Las Escrituras lo dicen con claridad. Inclusive te indican las armas espirituales para luchar y vencer. Lee la santa Biblia.

No tengas miedo.

Reza, ten fe, vive el Evangelio, confía en Dios y conserva como un tesoro tu estado de gracia.

¡Ánimo!

¡Dios te bendiga!


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“Exaltemos la grandeza de Dios, nuestro Señor. Dios ha sido extremadamente bueno y nos ha descubierto que el mal ha sido vencido. Tú eres el soberano Dios, En ti hemos puesto nuestra esperanza. No permitas que nada te aparte de esa verdad”. (Padre Teófilo Rodríguez)

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