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¿Te ha golpeado la soledad? (Un fuerte testimonio de esperanza)

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De pronto el sacerdote detuvo su homilía. Nos miró a todos y preguntó: “¿Ustedes creen que el dinero es la solución a todo? No lo es. Puedes tener una gran casa, autos, lujos, mucho dinero para gastar en lo que quieras, pero sin Dios, nada tienes».

Hizo una pequeña pausa y continuó: «Hace poco conversé con un joven que vino a verme porque se sentía solo, devastado, vacío por dentro.

“Tengo todo lo que una persona puede desear para sentir que es exitoso, me dijo. Una hermosa esposa, un auto de lujo, una casa enorme, dinero, negocios, hijos saludables… Pero me siento totalmente vacío por dentro”.

“Lo miré y le respondí: Es que te falta Dios. Te has obsesionado por llegar a la cima, tener éxito, destacar sobre los demás y no has dedicado tiempo a lo más valioso, tu familia. A veces atropellamos a los demás para subir a la cima. Entonces te das cuenta que no tiene sentido tener tanto y a la vez no poseer nada. Dedica tus  ratos libres a ser misericordioso, restaura cualquier daño que hayas ocasionado y comparte los dones que Dios te ha dado. Ten ratos de oración en la presencia de Dios y momentos de calidad con tu familia. Entonces verás todo diferente”.

¿Te ha pasado? Te sientes solo, vacío.  Comprendes que algo te falta, pero ignoras qué es.

La respuesta es sencilla. Has caminado sin Dios en medio. Él es la respuesta a todos nuestros males. Debes llenarte de Dios. Cuando lo hagas comprenderás que es cierto lo que dice santa Teresa de Jesús: ‘«Solo Dios basta».

La soledad viene en muchos paquetes. La pérdida de un ser amado, cuando nos aíslan en nuestra vejez, una enfermedad, cuando los hijos se van y dejan vacío el nido y no nos reponemos a esta pérdida, acostumbrados a las risas, gritos, las tareas escolares y de pronto la casa queda vacía, en silencio.

No hay nada más triste y doloroso que la soledad. A menudo escribo de ello porque es un mal que aqueja a la humanidad y la he experimentado. No me es desconocida.

Tenemos tanto y a la vez no tenemos nada. Nos falta Dios, amar al prójimo, ser compasivos y misericordiosos. Dedicar nuestro tiempo a los demás, estar ocupados.

Recuerdo hace años que trabajaba cerca de un hogar de ancianos. Solía ir después del almuerzo para pasar un rato en la capilla, rezando, acompañando a Jesús en el sagrario. Era una capilla hermosa, silenciosa, que invitaba a la oración devota. A veces tenía la gracia de encontrar a las religiosas que regentaban el asilo, en medio de sus oraciones. Y me unía a ellas desde la última banca, para no molestar.

Un día, saliendo de la capilla encontré una dulce ancianita. Se le notaba muy triste. Me sonrió, me tomó del brazo con firmeza y me dijo: “Sabe, mi hijo es médico. Trabajé muy duro toda mi vida para que pudiera estudiar. Tiene una hermosa familia. No me visita porque está muy ocupado”.

Le sonreí. “No se preocupe, en cualquier momento vendrá a verla”.

Esto la animó. Sentí deseos de darle un fuerte y prolongado abrazo.

Me miró a los ojos y dijo otra vez:

“Sabe, mi hijo es médico”.

Recemos hoy por todos aquellos que se sienten solos y no encuentran una salida, para que Dios los colme con su amor.

¡Dios te bendiga!

……………………..

¿Te sientes solo(a) es un sentimiento doloroso. Pero puedes salir adelante. Te paso un remedio.

Quisiéramos recomendarte un libro maravilloso, de nuestro autor Claudio de Castro . Este libro es como un abrazo para el alma. Te ayuda a lidiar con la soledad y a encontrarte con el mejor de los amigos, Jesús Sacramentado, que te espera en el sagrario. La presencia de Dios en nuestras vidas es el mejor remedio para todo. Debes leerlo. Se titula:

“Lidiando con la SOLEDAD”

¿Te gustaría darle una mirada? Es muy fácil de adquirir. Te explico cómo…

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