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Siento el llamado de Dios, pero no estoy segura, ¿qué hago?

Adam Hester | Getty Images
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El buen Jesús habite en tu alma y tu corazón.

Mientras te escribo escucho esta bella canción.  Te invito a escucharla.

 

Eres una bella persona, sientes un llamado y temes, te preocupas porque no quieres equivocarte.

Sueles preguntarle: «¿Qué he de hacer, Señor?» (Hechos 22, 10)

Yo también le preguntaba. Una mañana me encontraba frente a Jesús en el sagrario. Y escuché en mi interior esta dulce voz, más allá de lo que un ser humano pueda imaginar. Me decía:

«Escribe, deben saber que los amo».

En ese momento sentí algo que no podría explicarte, era como un impulso a seguirlo y gastar mi vida haciendo lo que me pedía. Experimenté un gozo sobrenatural que se desbordaba. Era tanto que tenía que compartirlo, darlo a los demás, como hago ahora.

Desde ese momento me fue más sencillo perdonar y amar, esperar, comprender y confiar en Dios.

Abandoné todos mis proyectos y me senté a escribir. Fue una locura. Tenía 4 hijos, una hipoteca, deudas, un sinfín de dificultades. Quise confiar en Dios y decirle: «Aquí estoy para ti». Y fue lo que hice. Y es lo que aún hago, 14 años después.

Dios no se deja ganar por nadie en generosidad. Hoy tengo más de 100 libros publicados sobre la búsqueda de Dios, la amistad con Jesús, la gracia, el perdón… Y todo es por gracia suya, porque bendice a sus hijos amados.

No temas seguir su llamado. 

No temas amar a Dios sobre todas las cosas

No temas escuchar su voz.

Dios siempre busca a los que parece que no pueden llevar a cabo ninguna misión, mírame a mí, soy el mejor ejemplo.  Qué me iba a imaginar que estaría escribiendo estas palabras.

Hay muchos llamados en la viña del Señor. Yo estoy casado hace 33 años, y tengo 4 hijos. Soy abuelo y escribo. Y busco a Dios, con toda mi alma, para conocerlo y amarlo más.

¿Qué te recomiendo?

1. Debes confiar. Dios primero te da la misión y después te concede las gracias que vas a necesitar para llevarla a cabo.

2. Ve al sagrario. Todos los días. Habla con Jesús.
«¿Qué quieres de mí?”, pregúntale. 

Esa fue la pregunta que le hice y su respuesta cambió mi vida para siempre.

3. Un director espiritual es de gran ayuda. Busca un sacerdote que te oriente. Tienen una gran sabiduría, han visto mucho de este mundo.

4. Reza. Pide a Dios discernimiento. He descubierto que rezar es estar en la presencia de Dios.

5. Lee libros de espiritualidad y la vida de los santos. Se aprende mucho con ellos. Pero sobre todo, lee la Santa Biblia.

6. Haz una buena confesión, conserva la gracia.

7. «Decídete» sigue el camino. Lo tienes a la vista, esperando por ti ¿Cuál? Jesús te lo dijo ya con claridad:

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. (Juan 14, 6)

¡Ánimo! ¡El Señor te bendiga y te conceda la paz!

 

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