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¿Sabes lo que es el sagrario donde Jesús está VIVO?

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«Pido ser enterrado junto a un sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejen abandonado!« (San Manuel González García)

Domingo 9:25 AM El sacerdote ha terminado de distribuir la santa comunión en Misa. Han sobrado hostias consagradas, que no fueron consumidas.

Observa ahora detenidamente lo que hace el sacerdote con el copón que contiene las hostias. Lo lleva con profunda devoción a un pequeño oratorio al lado del altar. Allí está el tabernáculo o Sagrario.

Es un pequeño recinto, como un cofre que tiene una puerta con llave, en el que se custodian las santas Hostias, hasta que se requieran para llevar a los enfermos o distribuir a los fieles. A su lado hay una lamparita roja que te indica la presencia de Jesús.

También queda allí para nuestra adoración y contemplación.

 

 

¿Qué es el sagrario?

El Sagrario o tabernáculo es el recinto en las Iglesias católicas destinado a la reserva de la Eucaristía. En ese Tabernáculo o sagrario, habita Jesús. ¿Por qué? Porque las formas sagradas son el cuerpo de Jesucristo VIVO.

“Es preciso adorar devotamente a este Dios escondido: es el mismo Jesucristo que nació de María Virgen; el mismo que padeció, que fue inmolado en la Cruz; el mismo de cuyo costado traspasado manó agua y sangre”. (San Josemaría Escrivá de Balaguer).

El sagrario solía estar sobre el altar mayor pero ahora se encuentra en capillas u oratorios cerca del altar. El lugar tiene un ambiente muy particular que invita a la oración, el recogimiento y la meditación.

Pronto te das cuenta que estás ante Jesús. Que desde el Sagrario anhela abrazarte, llenarte con su infinito amor.

Me encanta llegar, tocar la puerta del oratorio y saludarlo:

«Llegué Jesús».

Lo imagino sonriendo, cuando responde:

«Llegaste Claudio».

Lo he visto infinidad de veces. Personas que entran desoladas a un oratorio para estar con Jesús ante el sagrario. Lo visitan con perseverancia y fe. Y terminan transformando sus vidas.

Desde el sagrario Él te ve, te escucha y llena de gracias. Te da la fortaleza que necesitas para superar las adversidades de la vida y no caer en la viejas tentaciones.

Este sacerdote santo, Manuel González García, fue recordado como el Obispo de los sagrarios abandonados. A todos les pedía que no dejaran solo a Jesús.

“Yo no os pido ahora dinero para niños pobres, ni auxilio para los enfermos, ni trabajo para los cesantes, ni consuelo para los afligidos; yo os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado; un poco de calor para esos Sagrarios tan abandonados; yo os pido por el amor de María Inmaculada, Madre de ese Hijo tan despreciado, y por el amor a ese Corazón tan mal correspondido, que os hagáis las Marías de los Sagrarios abandonados”.

Ahora ya lo sabes. Jesús está en cada sagrario del mundo. Ve y reza con Él, póstrate en su presencia amorosa y pídele las gracias que necesitas para seguir adelante y fortalecer tu fe.  Te aseguro que no te dejará sin respuesta. Él es así un gran amigo. Y cuando vayas, por favor dile: “Claudio te manda saludos”.

 

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